La casa de servicios fúnebres más antigua de los Estados Unidos es Bucktrout Funeral Home, ubicada en Williamsburg, entonces capital de Virginia.
Fue fundada en 1759 como taller de ebanistería por Anthony Hay y Benjamin Bucktrout, ambos maestros masones: constructores ebanistas de oficio y constructores de la masonería y de la Independencia en los Estados Unidos.
En sus inicios, fabricaban muebles de gran calidad y también ataúdes. Además, proporcionaban, de manera caritativa, entierros a sus vecinos y amigos en la granja familiar. Con el tiempo, el negocio evolucionó hasta convertirse en un servicio funerario integral.
Anthony Hay figura en los anales de la historia de la ebanistería por haber documentado el uso de pieles de tiburón para alisar sus trabajos, antecedente del papel de lija.
Bucktrout, por su parte, creó y firmó una elaborada silla para el Gran Maestro Provincial de Virginia. Usada por Peyton Randolph, ocupa un lugar destacado en las colecciones de la Colonial Williamsburg Foundation. Realizada en caoba y nogal negro, con detalles en pan de oro y plata, es considerada la pieza más elaborada del mobiliario masónico del siglo XVIII en los Estados Unidos.
Posteriormente, Benjamin Bucktrout trasladó el negocio a la Casa Chiswell-Bucktrout, en la calle Francis de Williamsburg. El primer propietario del lugar fue el famoso coronel John Chiswell, quien también fue propietario de la taberna Raleigh y proporcionaba plomo de sus minas para armar a los independentistas.
Al fallecer Chiswell en 1766, Bucktrout, en un gesto de solidaridad con la viuda, compró su casa, mientras que Anthony Hay adquirió su famosa Raleigh Tavern, ambas ubicadas en Williamsburg. Esta última es recordada como una de las tabernas más grandes e importantes de la América colonial, germen de la Independencia de los Estados Unidos.
En el Salón Apolo —Apollo Room—, utilizado para banquetes, bailes y reuniones políticas, los legisladores de Virginia, entre ellos George Washington, Thomas Jefferson y Patrick Henry, se reunieron secretamente en 1769 para conspirar contra la Corona británica y acordar un boicot a los productos británicos. Más tarde, en 1774, utilizaron este salón para solicitar la convocatoria del Primer Congreso Continental.
Figuras clave también se reunieron secretamente en el comedor privado —el Daphne Room— para crear los Comités de Correspondencia, una red fundamental para conectar a las Trece Colonias en su resistencia contra el dominio británico.
El 5 de diciembre de 1776, un grupo de lowetones —hijos de masones—, estudiantes del College of William & Mary, se reunió en la taberna para fundar la primera fraternidad académica y sociedad de honor de los Estados Unidos: Phi Beta Kappa. Estas tres letras griegas representan el lema Philosophia Biou Kybernetes, que significa «El amor por el aprendizaje es la guía de la vida». Ser miembro de esta fraternidad constituye una de las máximas distinciones para los universitarios. Entre sus integrantes figuran 17 presidentes de los Estados Unidos, 42 jueces del Tribunal Supremo y más de 130 premios Nobel.
El edificio original se incendió en 1859, pero fue meticulosamente reconstruido y, en la actualidad, forma parte del famoso museo al aire libre de Colonial Williamsburg.
La excelente reputación del taller de ebanistería atrajo, en 1764, al joven Edmund B. Dickinson, quien se incorporó como empleado.
A causa de un cáncer en el rostro, Anthony Hay abandonó toda actividad en 1767, por lo que Bucktrout pasó a dirigir el taller hasta la muerte de Hay, ocurrida en 1770, momento en el cual el negocio fue puesto a la venta.
En enero de 1771, el taller original de la calle Nicholson —manzana 28, edificio 72— fue adquirido por Dickinson. El negocio prosperó proporcionando muebles a algunos de los habitantes más prominentes de Virginia, como Patrick Henry y Thomas Jefferson, además de ataúdes y servicios fúnebres.
Dickinson permaneció allí hasta 1776, cuando fue requerido para prestar servicio militar y debió cerrar el negocio. Con el grado de mayor, murió en la batalla de Monmouth en 1778. George Washington mencionó la muerte de Dickinson en su correspondencia personal, en una carta dirigida al gobernador Patrick Henry el 4 de julio de 1778.
A lo largo de los años, el negocio cambió de manos en numerosas ocasiones, pero se mantuvo fiel a los valores que lo caracterizaron desde sus orígenes. Bucktrout se convirtió en la primera funeraria en poseer y operar un crematorio.
La familia Altmeyer adquirió la Funeraria Bucktrout en 2011 y restauró y renovó el histórico edificio.
Lic. Tamara Le Gorlois

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