Elevando nuestra frecuencia vibratoria


En términos de espiritualidad y crecimiento personal, “elevar la frecuencia vibratoria” es sinónimo de “mejorar”, “crecer”, “sublimar”…
La frecuencia vibratoria –se mide en hercios (Hz)– indica la cantidad de ciclos que produce una onda en determinada unidad de tiempo –por lo general, un segundo–; a mayor frecuencia, más rápido vibra la onda.
¿Pero cuál es su relación con la espiritualidad? El punto está en que nosotros estamos constituidos por ondas; de hecho, todo el universo son ondas del momento que está constituido por diminutas partículas (quarks y electrones) que se comportan como ondas. Hasta en nuestra más profunda esencia somos ondas cuya frecuencia de vibración varía de un ser a otro.

Aumentar la frecuencia vibratoria favorece la vida en el universo. Y así como se da en el Cosmos, se da a nivel individual: a mayor vibración interna, más rica y creativa será nuestra vida y más sensibles a nuestro entorno, más conscientes de la realidad; se produce el despertar de la conciencia.
Esto se debe a la propiedad de las ondas: cuando una onda se encuentra con un objeto en su camino, solo lo percibe si el tamaño del objeto es mayor que la distancia entre dos picos de la onda (a esta distancia la denominamos “longitud de onda”). Esto significa que cuanto menor es la longitud de una onda, más capacidad tiene de percibir objetos pequeños; se percibe el entorno con más detalle.

Se reconoce la frecuencia de vibración del universo en 432 Hz –432 ciclos por segundo–. La Tierra tiene una vibración natural de 432 Hz; el balance sónico de la naturaleza es de 432 Hz, vibrando en patrones de la proporción de oro Phi. La vibración en proporción áurea unifica las propiedades de la luz, el tiempo, el espacio, la materia, la gravedad y el magnetismo con la biología, el código del ADN y la conciencia.

Nuestra frecuencia vibratoria hace que seamos capaces o no de ver muchos aspectos de la vida. Se nos escaparán muchas cosas si fuera baja, sobre todo considerando que muchos aspectos del universo son muy sutiles, imperceptibles por lo general para nuestra frecuencia. Pero hay forma de aumentarla.
La música en esta frecuencia sintoniza con la geometría musical de la creación; transmuta el alma y el cuerpo dándonos armonía, calma y relajación; vibra con el ritmo cardíaco y con la frecuencia de la doble hélice del ADN favoreciendo la reparación celular, la optimización de la función cerebral y sincronizando ambos hemisferios cerebrales. Los músicos conscientes afinan la nota LA a 432 Hz atribuyéndole un claro efecto sobre la conciencia humana y la actividad celular del organismo. Esta frecuencia fue utilizada por grandes compositores como Mozart y Chopin en sus Nocturnos; hasta los Rolling Stones llegaron a conocer los beneficios de esta frecuencia.
Cantar en esta frecuencia aumenta la capacidad expresiva, libera la carga emocional de los bloqueos energéticos y expande la conciencia.
Tenemos la posibilidad de aumentar nuestra frecuencia haciéndonos conscientes de esto. De hecho, es lo que hemos venido a hacer a este mundo.


Lic. Tamara Le Gorlois 

Reprogramar el subconsciente


Cuando nos decidimos a llevar una vida de peregrino, viajero, o caballero andante –arquetipos del héroe o iniciado–, nos encontramos en que esta búsqueda del centro, de la armonía con lo divino, no es tan fácil ni evidente.
Este peregrinaje hacia nuestro interior es un arduo camino, sobre todo cuando nos percatamos de que está condicionado por nuestras reacciones más que por nuestras acciones. Y la verdad es que nuestras decisiones, por más nobles que sean, responden apenas en un 5% a nuestra voluntad, a nuestro consciente. En realidad están más supeditadas (en un 15%) a la instrucción recibida en nuestra infancia hasta los 6 ó 7 años; y (en un 80%) a la programación genético-cultural que nuestros ancestros han dejado como impronta. La buena noticia es que, del momento en que tomamos conciencia de esto, podemos tomar las riendas de nuestra vida en pos de la libertad y reprogramarnos.
Sabemos que el aquí y ahora, el presente, valga la redundancia, es un gran presente, un gran regalo divino. Liberarnos de la programación del pasado y no estar ansiosos por el devenir, es lo mejor que nos puede pasar; es más, es la vida que deberíamos llevar.
La tecnología de alta gama con la que contamos en la actualidad nos permite estudiar este mundo cuántico (mundo energético) en el que vivimos, y pone en evidencia la profunda conexión que tenemos con el Cosmos y por ende, con nuestro interior, con nuestro conciente y subconsciente. Es así que la ciencia cuántica deviene en el lenguaje contemporáneo del misticismo, explicándonos no solo el por qué de esta desconexión que hemos tenido de la Divinidad, sino facilitándonos también las herramientas para religarnos con ella.
Estudiosos de la espiritualidad como Emilio Carrillo, junto a exponentes de la neurogénesis y la epigenética como Joe Dispenza, Mario Alonso Puig, Bruce Lipton y Masaru Emoto (entre tantos otros), devienen en mentores de este nuevo misticismo donde ciencia y espiritualidad van de la mano por la simple razón de que somos todos Uno.
Estos científicos cuánticos (que ven el poder energético del Cosmos y de cada uno) ven a la Matrix (la sociedad consumista, inescrupulosa, manipuladora, codiciosa y egoísta) como nocebo que nos condena a la desconexión con la Divinidad y por ende, a la infelicidad. Y nos alientan a revertir la programación del subconsciente desde la manipulación de los genes, del ADN, de las sinapsis neuronales… Nos develan que nosotros, hechos a imagen y semejanza del Creador, también somos creadores; somos el Microcosmos del Macrocosmos; tenemos el poder de crear nuestra propia realidad, nuestra propia biología y nuestra propia espiritualidad desde las creencias que adoptemos.
La tecnología y las redes sociales usadas al servicio del despertar de la consciencia pueden favorecer este despertar colectivo acercándonos a través de sus portales, las conclusiones de décadas de estudios de estos gurúes científicos que amalgaman “espiritualidad & ciencia”. Claro está… la llave está en manos de quienes quieran oír, y quienes quieran trabajar en su propio despertar.
Estos científicos parten del principio de que –contrario a lo que sostenían Leibniz y Newton de que Natura non facit saltus (“La naturaleza no procede a saltos”)– sí se puede provocar un salto cuántico, un cambio importante del estado del Ser, y hasta del estado físico. Sostienen que así como desde el pensamiento positivo podemos regenerar células y sanarnos, u optimizar el sistema inmune, de la misma manera podemos modificar nuestra genética y hasta la información de nuestro subconsciente.
Exponen que el éxito de nuestro bienestar y felicidad se basa en llevar una vida simple, en saber decir no a lo que no vibra con nuestra energía, y a aceptar lo que no está en nuestras manos cambiar.
La felicidad va de la mano de nuestra capacidad de conocernos a nosotros mismos. Bruce Lipton, por ejemplo, sintetiza que el secreto está en cambiar la información del subconsciente que nos condena a no sentirnos merecedores de la abundancia y la riqueza (espiritual, afectiva y material), información que sabotea nuestra felicidad. Menciona que las herramientas, simples y al alcance de todos, básicamente son:
•             Meditar con regularidad.
•             Incorporar información positiva (sobre el amor, la compasión, la gratitud, la autoestima, la abundancia, el desapego, etc.) en el momento de la hipnagogia (entre la vigilia y el sueño), ya que es el momento en el cual el conciente deja de trabajar y todo lo que sigamos escuchando al dormirnos, ya no será escuchado por el conciente sino por el subconsciente.
•             Cambiar los malos hábitos o los hábitos que nos saboteen nuestras metas por buenos hábitos (se puede hacer desde la hipnosis, pero por sobre todo, desde la repetición constante de los nuevos hábitos hasta ser incorporados en el subconsciente).
•             Pensar, sentir, actuar desde el agradecimiento y la buena energía. La buena vibra transforma las células y los genes.
•             Con una emoción fuerte.

Todo este proceso de autoconocimiento y transmutación alquímica es individual. Hay tantos estados del Ser como almas, y no hay una sola persona, alma o estado del Ser igual a otro. Por eso no hay manual único aplicable. El trabajo es individual, personalizado y arduo, pero vale la pena…

Tamara Le Gorlois


Entendiendo nuestras ondas cerebrales: Delta, Theta, Alfa, Beta y Gamma



Nuestro cerebro produce información que transmite a través de impulsos eléctricos (ondas cerebrales) que viajan por medio de las neuronas. Esta actividad, así como la relación entre las ondas cerebrales y los diferentes estados de consciencia, hoy es observable en un electroencefalograma o EEG. Esto permite estudiar los estados de relajación, de meditación, de concentración intensa, de vigilia, hipnagogia, hipnosis, de sueño profundo, sueños lúcidos, estados alterados de conciencia, etc.
Al mismo tiempo, acorde a la edad, se pueden detectar cinco tipos principales de ondas cerebrales: Delta, Theta, Alfa, Beta y Gamma.
Los adultos tienen los cinco tipos de ondas, no así los niños.

Los bebés en el primer año están en Delta. En esta vibración no es que no perciban lo que pasa a su alrededor, prestan atención pero todavía no pueden responder al medioambiente. Reciben las señales pero sus músculos todavía no coordinan, no tienen la habilidad para responder. Quieren hacer algo o expresarse y no le entienden, por lo que se pueden frustrar y expresar con el llanto.
Al año y medio el niño mira el mundo. Mira y registra todo lo que ve.
Las ondas Delta son el nivel más bajo (ondas de mayor amplitud y menor frecuencia, registrando entre 1 y 3 Hz –ciclos por segundo o cps, reemplazados por hercios o Herz a partir de los años ´70–).
En los adultos, están presentes cuando dormimos. Nunca llegan a cero, pues eso significaría la muerte cerebral. Se generan durante el estado de ‘sueño profundo’.

De los dos a seis años, el infante está en Theta /zeta/, llamada la onda de la hipnosis. Es la vibración de la gran imaginación, mezclando el mundo imaginario y el real. Puede pasar horas haciendo comida con barro o casitas y herramientas con palitos.
En estos primeros seis años el niño está en estado de hipnosis registrando en el subconsciente toda la información que recibe y va así modelando su Ser. Condicionado por esta información que recibe, va a adquirir o no autoestima.

A los seis años comienza a tener conciencia.
Así como en los niños, en el adulto las ondas Theta /zeta/también son las de la hipnosis. Si nos quieren hipnotizar nos ponen en Theta y la información va directamente a la mente subconsciente. Son ondas de mayor amplitud y menor frecuencia (entre 3,5 y 8 Hz). Se alcanzan bajo un estado de calma profunda. Es cuando nos conectamos con nuestro Yo interior y con meditaciones profundas. Es cuando trabaja la imaginación: la persona que está fantaseando (o soñando despierta), se encuentra en este estado, al igual que quien, tras conducir un rato, súbitamente se da cuenta de que no recuerda como ha hecho los últimos tramos. Es un estado de inspiración de ideas y soluciones creativas, en el que las tareas realizadas se han automatizado y ya no se necesita tener control atencional y consciente sobre su ejecución, pudiendo el sujeto distanciarse de ellas mentalmente. Es decir, que su mente esté en “otro sitio” (o como solemos decir, “en la luna” o “en off”).

A los doce años, el niño desarrolla el nivel de ondas Beta y cambia de nivel escolar, pasando de la primaria a la secundaria, entendiendo niveles más altos y percibiendo el tiempo y el espacio.
Las ondas Beta se producen cuando el cerebro está despierto y en intensa actividad mental. Son ondas amplias y de mayor velocidad de transmisión (su frecuencia oscila entre 14 y 30 Hz). Cuando una persona está dando un discurso, estudiando, realizando un problema de matemáticas, etc. su cerebro emite este tipo de ondas.

Las ondas Alfa aparecen en estado de conciencia calma. Alfa presenta un estado de escasa actividad cerebral y relajación. Son ondas más lentas y de mayor amplitud que las ondas Beta (su frecuencia oscila entre 8 y 14 Hz). Una persona que ha terminado una tarea y se sienta a descansar, da un paseo o disfruta del paisaje, pasa a este estado. Es el estado que favorece la creatividad, la memoria y la intuición.

Cuando nos vamos a dormir, las ondas cerebrales van pasando sucesivamente de Beta a Alfa, Theta, hasta llegar a Delta. Durante el sueño se producen ciclos de unos 90 minutos.
Cuando se despierta de un sueño profundo, la frecuencia de las ondas cerebrales se va incrementando progresivamente, pasando de Delta a Theta, luego Alfa y finalmente, Beta. Durante este proceso de despertar, es normal que una persona permanezca en estado Theta durante algún tiempo (pueden ser a menos unos 15 minutos, o más…). Es un estado especialmente creativo y productivo que permite un libre flujo de ideas, aportando soluciones, ideas nuevas o nuevos puntos de vista.
El dicho popular “lo voy a consultar con la almohada” hace alusión a este proceso en el cual, en el estado Theta, antes o después del sueño, surgen ideas o soluciones a temas a resolver.

La presencia de ondas Gamma cerebrales (frecuencia de 25 a 100 Hz) indican que nuestras neuronas están “trabajando deprisa” en procesos cognitivos que coordinan diferentes actividades como la consciencia, la atención, la concentración o el razonamiento, productos de la activación de diferentes áreas cerebrales. Diferentes tipos de información (visual, sonora, interoceptiva, memoria, emociones, etc.) procesadas en diferentes partes del encéfalo dan lugar a una percepción integrada de la realidad. Estos procesos de coordinación también se dan en las ondas beta, pero en gamma la actividad es muy rápida y reflejan actividad “superior” como concentración o razonamiento, así como respuestas explosivas ante situaciones de ansiedad o terror extremas.

En el adulto, aunque se esté en algún estado en particular (en actividad mental produciendo ondas Gamma o Beta, por ejemplo), las ondas Alfa, Theta y Delta también se están produciendo al mismo tiempo en menor escala. Por ejemplo, pueden aparecer ondas gamma durante la concentración haciendo un cálculo, durante un ataque de pánico, ansiedad, o una meditación.
De hecho, las ondas gamma de mayor amplitud y frecuencia registradas se dieron en cerebros de monjes budistas durante la meditación. Reflejan así una actividad eléctrica alta del cerebro en relación con una alta activación emocional o con procesos cognitivos superiores propios de los humanos como la consciencia.

Tamara Le Gorlois

Constructores del Arte Real

“No existe una doctrina masónica secreta; pero existe un arte secreto […]; es el arte de la edificación espiritual al que corresponde la arquitectura sagrada. Los instrumentos masónicos tienen pues un sentido figurado en la obra de la transmutación, y al secreto del arte real corresponde el secreto arquitectónico de los constructores de las grandes catedrales medievales. […] En la arquitectura antigua, especialmente en la arquitectura sagrada, las cuestiones de relación y proporción tenían una importancia capital; la arquitectura clásica reglaba la proporción de las diferentes partes de un edificio, y en particular de los templos, basándose en un módulo secreto al cual alude Vitruvio […] En cuanto a los constructores de la Edad Media, no les guiaban solamente unos criterios estéticos; se preocupaban de la orientación de la iglesia, del número de naves, etc.; el arte de los constructores estaba en relación con la ciencia de la geometría. La escuadra y el compás son los dos símbolos de oficio fundamentales en el arte masónico; y la regla y el compás los dos instrumentos fundamentales en la geometría elemental. […] los pitagóricos han creado la palabra Cosmos para indicar la belleza del universo en el que reconocían una unidad, un orden, una armonía, una proporción […]”.

Arturo Reghini: Los números sagrados en la tradición pitagórica masónica 


Monumento y vida masónica del general Manuel Belgrano


Por Lic. Tamara Le Gorlois

 “Su caballo no tenía más lujo que un gran mandil de paño azul, sin galón alguno, que cubría la silla, y que estaba cansado de verlo usar en Buenos Aires a todos los jefes de caballería.” José Celedonio Balbín


El general Manuel Belgrano falleció el 20 de junio de 1820, en medio de un caos político ("el día de los tres gobernadores”) que le restó sonoridad a sus exequias.

Para rendirle pleitesía, en 1870, se nombró una comisión masónica integrada por el general Bartolomé Mitre, Manuel José Guerrico y el general Enrique Martínez, encargada de erigir un monumento ecuestre en la Plaza 25 de Mayo (hoy Plaza de Mayo), que estaba separada de la plaza Victoria por la Recova.
Albert-Ernest Carrier-Belleuse realizó la figura del prócer, quien a su vez confió al argentino Santa Coloma la realización del caballo. Santa Coloma fue el primer argentino en nacer en una delegación diplomática nacional en el extranjero: nació en Burdeos, Francia, cuando su padre se desempeñaba, designado por Bernardino Rivadavia, como Primer Cónsul General de la República.

Síntomas del despertar de la Consciencia

Iniciación


De pronto llegamos al punto de sentirnos hartos de estar hartos y comenzamos a despertar.
Las experiencias de vida, situaciones que hemos llevado, acumulado, soportado (o no), hacen que un buen día sintamos tocar fondo y, tomando conciencia del punto al que hemos llegado, y viendo que estamos atrapados en un ciclo que se repite en bucle descendente, decidimos hacer algo para comenzar a ascender, hacer un cambio de vida. Sentimos arrepentimiento sobre los continuos errores que hemos llevado, y buscamos la metanoia, la rectificación del camino. Aunque este camino es válido, hoy puede llegar a ser un viejo modelo de cambio. Hoy la información es otra…sin necesidad de llegar a tocar fondo, sea porque no nos sentimos bien con el manejo de las emociones que estamos llevando; o porque tuvimos la experiencia de una muerte clínica y pudimos ver la realidad del “más allá”; porque las palabras precisas, recibidas en el momento preciso, nos ayudan a salir de la Matrix; o simplemente porque hoy tenemos innumerables posibilidades de acceder a información que nos active el despertar de la Consciencia. Desde la neurogénesis, la biología celular y la epigenética, exponentes como Bruce Lipton, Joe Dispenza, Masaru Emoto, Yoshinori Ohsumi, Mario Alonso Puig, junto a estudiosos de la espiritualidad como Emilio Carrillo (entre tantos otros), muestran a la ciencia cuántica (palabra que procede de “cuanto” o “cuantio” –unidad más pequeña de luz, electricidad, o cualquier otro tipo de energía–) como lenguaje contemporáneo del misticismo (lo cual tiene toda lógica si consideramos que Dios es todo energía y creador de energía, y somos todo Uno), compartiendo en forma generosa sus estudios en las redes sociales, haciendo un aporte significativo al despertar masivo de la consciencia.
En definitiva, la Iniciación o despertar de la consciencia, no es otra cosa que la decisión de ser libres, de tomar decisiones propias (no gobernadas por el subconsciente), guiados por el verdadero amor, el amor ágape, el de hacer el bien sin mirar a quién, empezando por nosotros mismos.
Este despertar de consciencia no suele ser agradable. Por lo general nos obliga a salir de la zona de confort y cuestionar todo lo construido por el ego durante toda la vida.
Como sea, los síntomas del despertar de la consciencia son claros:
1)      Los intereses cambian: cambiamos por completo los gustos (el tipo de música, de vestimenta, de lectura, la forma de viajar, las relaciones y la forma de relacionarnos), podemos hasta cambiar por completo de trabajo, de profesión, y/o de lugar geográfico. Ya no nos atrapa el materialismo, las compras, ni las compañías que frecuentábamos, mucho menos los temas de conversación que manteníamos con esas personas (sean amigos o familiares). Podemos llegar a sentirnos solos aún estando con estas personas con las que siempre nos gustó estar. No es desamor, no es que ya no sintamos cariño por esas personas, simplemente ya no compartimos la misma vibra, los mismos intereses, las mismas necesidades. Podemos llegar a decidir cortar con nuestra relación de pareja de toda la vida, procesando el duelo que eso pueda conllevar, por supuesto, pero con determinación, con la asertividad de que es lo que necesitamos hacer en esta etapa de nuestra vida. Sentimos una necesidad imperiosa de hacer estos grandes cambios.
2)      Sentimos una gran necesidad de estar solos, de tener tiempos a solas y en silencio para encontrarnos a nosotros mismos. No encontramos alrededor personas con quienes compartir estos procesos tan personales e íntimos, por lo que terminamos aislándonos cada vez más. Buscamos la autenticidad, ya no comulgamos con la hipocresía. Y si bien todo este proceso nos hizo tomar distancia de nuestros seres queridos, de alguna manera volveremos a ellos con una nueva energía, con menos juicio y con mayor capacidad de compasión y perdón. Con verdadero amor.
3)      Vemos la necesidad de cuestionar viejas creencias al mismo tiempo que un nuevo mundo se abre frente a nosotros y de pronto sentimos sed de un conocimiento que nos ayude a entender estos procesos. Buscamos cursos, lectura, videos, narrativas que nos hablen de estos nuevos temas. Los caminos son muchos, y no todos nos tienen por qué llegar. Así es que buscamos dentro de la religión no dogmática, el hesicasmo, el yoga, del tai chi, chi kung, reiki, taoísmo, budismo, la neurociencia, la meditación, la regresión a vidas pasadas, la hipnosis, las cartas astrales, la biodecodificación… Hacemos un vuelco en lo que leemos, pasando de los textos profesionales, la narrativa, la ciencia ficción, a los textos de autoconocimiento, autoayuda, gnosis, etc.
4)      Sentimos necesidad de compartir esta experiencia y tratamos de transmitirlo a los demás, sobre todo a nuestros seres queridos, buscando que ellos también puedan beneficiarse con esta nueva información. Pero la realidad es que no necesariamente a ellos “les haya llegado el momento” y no entienden el porqué de nuestros cambios y nos ven “raros” o “con inestabilidad emocional”. Nada de qué preocuparse, ya que es totalmente normal y pronto sabremos cómo manejar estas situaciones (en parte tomando distancia, en gran parte no insistiendo que pretender “imponer” a los demás nuestras experiencias). La inercia del ego ya no deberían seguir tomando protagonista si nuestra toma de conciencia es genuina.
5)      Comenzamos paulatinamente a adquirir hábitos más saludables y alimentación más sana. Vamos tomando conciencia del origen de cada alimento y del impacto en nuestro cuerpo. Leemos etiquetas, descartamos alimentos que comprobamos que nos hacen mal (leche de vaca, azúcar, etc.).
6)      Nos vamos conectando cada vez más con la Naturaleza y los ritmos circadianos. Sentimos necesidad de estar más en contacto con la Naturaleza y apreciamos más su poder y energía y fluimos con ella y sus ciclos. La Naturaleza se convierte en una verdadera escuela de vida. En contacto con ella, sobre todo con una huerta orgánica, por ejemplo, aprendemos más sobre los ciclos, la necesidad de la muerte o involución (otoño/invierno) como paso previo al renacer y la abundancia divina (primavera/verano). Con la naturaleza entendemos que es “normal” que haya muerte, previo a la resurrección, involución antes de una evolución. Al mismo tiempo, vemos que está en nosotros que vivamos esos ciclos como bucles involutivos, entrópicos, destructivos, o por lo contrario, tras la involución, el ciclo sea ascendente, pasando de un estado a un estado superior del Ser. Observando la naturaleza, reconocemos el poder destructivo del ego; y que el Cosmos conspira a favor de nuestra felicidad, ya que todo está digitado desde lo divino para disfrutar de una gran abundancia sin necesidad de interponer nuestro ego (concepto oriental de Wu wei –hacer sin hacer–). No buscamos la Naturaleza para desconectarnos, sino por lo contrario, para conectarnos, ya que las imposiciones sociales y el piloto automático de todos los días nos desconecta de nuestro centro y de la Divinidad. Viviremos mayor necesidad de alejarnos del asfalto, del cemento, los ruidos de las ciudades para alinearnos más con las aldeas, los pequeños poblados desarrollados en torno a la naturaleza.
7)      Crece la Intuición y la creatividad. Nos sentimos más conectados con lo divino, vemos y sabemos interpretar más las señales. Comenzamos a disfrutar más las serendipias (las afortunadas coincidencias o descubrimientos, sin olvidar, como decía Luis Pasteur, que “en el campo de la observación, el azar solamente favorece a las mentes preparadas”). También reconocemos más las causalidades, la conexión que tenemos con todos y con el Todo. Si tomamos decisiones más audaces, si abordamos grandes cambios, aún sin tener una opción de cambio definida, es simplemente porque comenzamos a creer en la generosidad de la Providencia, en lo Divino, por sobre la escasez del ego y de la zona de confort. La Fe y la Intuición comienzan a tener papeles protagónicos.
8)      Revienen antiguos recuerdos, viejas vivencias que replanteamos con una mirada totalmente diferente. Le damos conclusiones nuevas a viejos temas. Nos liberamos de viejas situaciones. Perdonamos más y nos perdonamos.
9)      Revivimos oleadas emocionales que emergen del subconsciente, que hemos reprimido toda la vida y las traemos al consciente para tratarlas. El despertar de la consciencia es una crisis. Se vive como una crisis emocional y vivimos esta crisis como oportunidad de cambio. Si decidimos acompañar estos cambios o crisis con la opinión de algún terapeuta, es importante que el profesional haya vivido estos cambios en los niveles en que los estamos procesando.
10)   Se despierta la auto-conciencia, se agudiza la empatía con los demás y los animales y se agudizan los sentidos. Vemos cosas o situaciones que antes no veíamos, el gusto cambia, somos más sensibles a ciertos olores y sabores, podemos hasta comenzar a rechazar ciertos alimentos como la carne vacuna, la leche vacuna, el azúcar, etc. Podemos escuchar golpes, acúfenos (zumbidos en el oído) u otros sonidos que los demás no perciben. También podemos ser más propensos a percibir cierta energía en determinados lugares. Al mismo tiempo nos convertimos en grandes observadores de nosotros mismos, de nuestras emociones. Nos experimentamos, nos conocemos más, dialogamos más con nosotros mismos, y con nuestro niño interior.
11)   En lo físico, sentiremos tensión muscular sobre todo en la zona del cuello, podemos bajar o aumentar de peso (reaparecerán muchos miedos que teníamos reprimidos y como consecuencia de ese estrés, hay aumento de peso). Por fuera nuestro cuerpo se irá acomodando tal como llevamos el proceso por dentro. Podemos además experimentar presión en la cabeza u hormigueo. Se está reactivando el chakra de la corona, hay despertar energético.
12)   El sueño se verá interrumpido varias veces por la noche. Seguramente dormimos un par de horas y luego nos despertamos, volviendo a dormir y despertándonos nuevamente (dos o tres veces por noche). Se explica en parte porque nos vamos alineando con los ciclos circadianos, lo cual nos lleva a acostarnos a dormir más temprano y a despertarnos con el alba, al igual que las aves y la naturaleza en general. No es de preocupar. Serán momentos que aprovecharemos para leer, escribir (al escribir ordenamos en papel lo que buscamos ordenar en nuestro interior) o a escuchar más audios sobre estos nuevos intereses. Dormir mucho es sinónimo de desconexión espiritual. Necesita dormir mucho quien vive en estrés, perdiendo el tiempo, desequilibrado, agotado por vivir en loca carrera mental y emocional. Quien está más despierto, más en coherencia anímico-espiritual no necesita dormir tanto, porque vive la vigilia desde un estado físico más relajado, menos tenso. El sueño es más reparador con menos tiempo y esos sueños son más vivenciales, con más imágenes, muchas veces simbólicas; hasta pueden ser sueños lúcidos, viajes astrales o desdoblamientos astrales (experiencia subjetiva de separación o “desdoblamiento” del cuerpo sutil y del cuerpo físico), inclusive puede haber momentos de autoscopia (experiencia por la cual, creyéndonos estar despiertos, vemos nuestro propio cuerpo desde una perspectiva fuera del cuerpo). En los sueños lúcidos tenemos el protagonismo, el control de lo que en ellos acontezca, pudiendo usarlos para reparar situaciones que en la vida material no logramos tratar.
Si bien podemos enumerar estos síntomas, la lista no es exhaustiva. El despertar es paulatino y va determinando los diferentes estados del Ser. Somos millones y millones de almas, y no hay ni una sola igual a otra o en el mismo nivel que otra. Esto es paulatino y progresivo, pero cierto. "La mente que se abre a una nueva idea jamás regresa a su tamaño original" diría Albert Einstein. Y de eso se trata… ver que nos abrimos a nuevas dimensiones y la posibilidad de  disfrutar de estas infinitas posibilidades hasta podría ser el Sentido de la Vida que tanto buscamos, esencia misma de ese estado de ataraxia o de armonía o felicidad que tanto anhelamos.


Tamara Le Gorlois




Quién es quién en el cuadro La Escuela de Atenas de Rafael Sanzio (1509)


1: Zenón de Citio o Zenón de Elea – 2: Epicuro – 3: Federico II Gonzaga – 4: Boecio o Anaximandro o Empédocles – 5: Averroes – 6: Pitágoras – 7: Alcibíades o Alejandro Magno – 8: Antístenes o Jenofonte – 9: Hipatia (pintada como Margherita o el joven Francesco Maria della Rovere) – 10: Esquines o Jenofonte – 11: Parménides – 12: Sócrates – 13: Heráclito (pintado como Miguel Ángel) – 14: Platón sosteniendo el Timeo (pintado como Leonardo da Vinci) – 15: Aristóteles sosteniendo la Ética – 16: Diógenes de Sinope – 17: Plotino – 18: Euclides o Arquímedes junto a un grupo de estudiantes (pintado como Bramante) – 19: Estrabón o Zoroastro? – 20: Claudio Ptolomeo – R: Apeles como Rafael – 21: Protógenes como El Sodoma



En el 2012, por primera vez, un capolavoro de Rafael llegó a la Argentina junto a otras 46 obras de maestros del Renacimiento italiano que fueron expuestas en el Museo Nacional de Arte Decorativo de Buenos Aires. La buena nueva fue anunciada tras inaugurarse en el Vaticano "Meraviglie delle Marche" (Maravillas de Las Marcas), muestra que luego fue llevada a Buenos Aires. En el sugestivo espacio del Braccio di Carlo Magno, en la espléndida columnata de Bernini que rodea la Basílica de San Pedro, en "Meraviglie delle Marche" se exhibieron extraordinarios trabajos de artistas que marcaron la historia del arte como Rafael (Raffaello Sanzio, 1483-1520), Carlo Crivelli, Lorenzo Lotto, Sebastiano del Piombo, Guido Reni, Guercino (Giovan Francesco Barbieri), Rubens y Tiziano. Junto a pinturas de estos grandes maestros, también pueden admirarse " capolavori " de artistas menos conocidos, pero no menos sorprendentes, entre los cuales Andrea Lilli, Francesco Podesti y Girolamo Denti, entre otros. Son obras del 1300 al 1900 que comenzaron a itinerar a partir del cierre por reformas de la Pinacoteca de Ancona, la ciudad capital de la región de Las Marcas, en el centro de Italia. En lugar de guardar durante meses las obras en un oscuro depósito se prefirió mostrarlas al mundo, junto a obras de otros quince museos de la región, llevándolas primero al Vaticano -meta de millones de turistas- y después, a la Argentina. (sigue)

SOBRE LA NUEVA PERSONALIDAD



Tenemos entre 60.000 y 70.000 pensamientos en un día, y el 90% de ellos son exactamente los mismos que el día anterior. Conservar los mismos pensamientos nos lleva a decidir las mismas cosas que el día anterior, y las mismas decisiones nos llevan a los mismos comportamientos, y por repetirlos creamos idénticas experiencias, y las mismas experiencias nos llevan a tener las mismas emociones, que nos inducen a tener los mismos pensamientos. Los pensamientos, las emociones y las acciones constituyen nuestra personalidad, y la personalidad es la que genera nuestra realidad; o sea que somos los creadores de nuestra realidad personal. Si queremos cambiar nuestra realidad, debemos cambiar nuestra personalidad. Para ello, debemos comenzar por cambiar nuestros pensamientos. La mayoría de las personas pretenden cambiar su realidad sin cambiar su personalidad, lo cual es imposible.
Para cuando alcanzamos los 35 años de edad, ya tenemos un conjunto de comportamientos ya fijados (actitudes, creencias y percepciones que actúan exactamente igual que un programa informático, lo cual nos hace tomar conductas en forma inconsciente). O sea que si queremos cambiar, tenemos que hacer conscientes los pensamientos y comportamientos inconscientes. A partir de ese momento dejaríamos de ser un simple programa y pasaríamos a tomar control de las situaciones.
Y suele pasar que al seguir una programación de características negativas, terminamos enfermándonos. Lo curioso es que al momento de buscar la sanación, uno busca una sanación externa, la sanación por medio de la ingestión de alguna píldora. Se han hecho experimentos con pastillas de azúcar, placebos que no son más que un símbolo. Quien recibe esa píldora empieza a pensar algo diferente, ahora piensa que puede sanarse: stá escogiendo una posibilidad diferente en el campo cuántico. Así sale de su letargo; comienza a sentirse inspirado, entusiasmado, optimista. Y cuando se combina una intención clara con una alta emoción, comienza a cambiar el estado de la persona. La pregunta es… ¿necesitamos este placebo? ¿Por qué no salir a buscar al campo cuántico ese algo diferente, esa actitud positiva, sanadora prescindiendo de placebos externos? ¿Por qué no recurrir directamente al campo cuántico tantas veces como sea necesaria hasta ver cambiar nuestro estado, nuestra personalidad? Se ha comprobado que la capacidad de cura de quien opta por sanarse con cambio de actitud, logra una sanación más rápida y efectiva que quien recibe el placebo. En casos de cáncer, diabetes, esclerosis múltiple y el lupus, muchas personas se han sanado con la constancia en el pensamiento positivo y la meditación. La parte más difícil de cambiar es la de “no tomar la misma decisión que el día anterior”. Una vez encaminados en esta actitud, todo es una incursión en un mundo desconocido, pero de revelaciones sorprendentes. El 90 % de lo que somos, son hábitos. El secreto está en cambiar los hábitos que no nos llevan a nada positivo, por buenos habitos.

Lic. Tamara Le Gorlois 

UN APORTE DE LA UNESCO PARA LA HUMANIDAD

Material didáctico en siete idiomas: joyas y reliquias culturales de todas las bibliotecas del planeta, mapas, textos, fotos, grabaciones y películas de todos los tiempos.

Disponible en Internet, a través de https://www.wdl.org/es/



Miscelánea de la fauna introducida y la caza deportiva


A partir del siglo XX, con la parquización de estancias modelo dedicadas a la agricultura y la ganadería, comenzó a traerse animales exóticos en la región. Aarón de Anchorena, por ejemplo, introdujo en sus campos en Uruguay, llamas del altiplano, ciervos axis, canguros de Australia, ciervos colorados de Siberia, jabalíes del Cáucaso, bisontes de los EE.UU., antílopes africanos y antílopes negros de la India (especie en notable regresión en la India debido al crecimiento demográfico, pero asegurada a nivel mundial gracias a las manadas presentes en Texas y en nuestro país, donde solo en la zona de Villanueva, Buenos Aires, hay más de 5000 ejemplares). La simiente de estos animales llegó a los campos argentinos al mismo tiempo que los Casares introducían ciervos dama en su establecimiento Huetel; los Álzaga Unzué poblaban sus campos en Entre Ríos con ciervos dama; Gerardo Erro traía desde Brasil los búfalos a Corrientes; los Estrugamou y los Hossmann poblaban sus establecimientos La Calma y La Barrancosa con antílopes negros de la India que pronto proliferarían en todo el sur santafecino; mientras los Muñiz Barreto, los Sáenz Valiente y los Álzaga traían ciervos axis a la costa bonaerense.
Pedro Luro, por su lado, comenzó a formar cotos de caza en su estancia pampeana con jabalíes europeos y ciervos colorados de los Cárpatos, simientes de los que los Hossmann llevaron a su estancia Collunco en San Martín de los Andes y al resto de la Patagonia.
A estos especímenes se agregaron con el tiempo el curioso ciervo del padre David, el muflón, la cabra ibex, el carnero de Jacob y la cabra salvaje, entre otros.
Entonces la actividad cinegética –como se conoce a la cacería–, era una forma más de afianzar lazos entre amigos, siguiendo un estilo más parecido al de los pioneros –ávidos de alimentarse con lo que se les cruzara en el camino– que al de los cazadores europeos. Las pocas armas que se conseguían eran los rifles Winchester 44/40 de palanca, usados en las estancias para defenderse del ataque de malones y cuatreros y algún que otro Mauser militar del calibre reglamentario (7,65 x 54 mm) con sus municiones de combate. Mientras, los cazadores europeos inmigrantes iban trayendo consigo las primeras escopetas con sus balas del tipo Brenneke y rifles deportivos.
La proliferación en los años ‘50 de polígonos del Tiro Federal y la posibilidad de adquirir fusiles Mauser del Ejército (del año 1909) para ser transformados en armas de cacería, fomentó la formación de clubes de caza. El más antiguo y prestigioso, el Club Argentino de Caza Mayor –fundado en 1957–, congregó estancieros de renombre al más elegante estilo británico.


La cacería comenzó tímidamente en los años ’60 a verse como otra veta comercial: al ponerse precio a cada presa lograda, se fue generando, hasta la actualidad, una demanda importante de cazadores extranjeros. Se forma entonces la Federación Argentina de Caza Mayor aglutinando todos los clubes, normando la medición de los trofeos y favoreciendo la importación de armas y municiones modernas, pero será recién en 1981, que la sanción de la Ley 22.421 regulará la actividad en todo el territorio.

Lic. Tamara Le Gorlois

Mindfulness: impacto de la meditación y la atención plena en el cerebro


Según el Dr. Norman Doidge, experto en neuroplasticidad cerebral, “nuestros pensamientos modelan nuestro cerebro”.
El Mindfulness, que  toma elementos de las técnicas de meditación orientales Zen, Vipassana y el Hatha Yoga, puede mejorar las funciones cerebrales, especialmente el proceso y dominio de las emociones.
El Mindfulness (que significa “atención plena”) es la práctica de la autoconciencia; nos ayuda a ser conscientes de nuestros sentimientos y emociones; viviendo nuestro presente; el aquí y ahora. El doctor Jon Kabat- Zinn lo define como “prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar”.
Es sabido que las hormonas del estrés son reguladas por el sistema nervioso autónomo (SNA) que consta a su vez de dos componentes que se balancean entre sí: el sistema nervioso simpático (SNS) y el sistema nervioso parasimpático (SPS).
El sistema nervioso simpático es el de los reflejos viscerales: trabaja en pos de la supervivencia preparándonos para la acción (o más bien la reacción). La meditación, por su lado, logra ralentizar el sistema simpático, disminuyendo su actividad reactiva.
El sistema parasimpático, por lo contrario, mantiene un estado corporal de descanso o relajación tras un esfuerzo, disminuyendo el nivel de estrés y permitiendo al organismo ahorrar o recuperar energía.
Si bien el sistema nervioso simpático tiene una gran distribución a lo largo de la médula, el sistema parasimpático tiene una distribución más concentrada, con localización intracraneal (en el hipotálamo) y en la región sacra de la médula espinal. En el sistema parasimpático, el nervio vago conecta el sistema con el corazón, los pulmones y el tubo digestivo.
El parasimpático ralentiza el flujo sanguíneo y en el sistema respiratorio produce broncoconstricción, es decir, contracción y relajación, reduciendo la entrada de oxígeno en situaciones en las que previamente se ha precisado de un aumento de él.
Con la digestión, el consumo energético es elevado, por lo que, en caso de peligro, el sistema simpático la paraliza para destinar la energía disponible a la supervivencia. El sistema parasimpático, por su lado, relaja el cuerpo reanudando su funcionamiento.
Con la meditación y la práctica de Mindfulness, se aumenta la actividad del sistema parasimpático. Activa el área prefrontal izquierda del cerebro, parte que se relaciona con los estados de calma; con la regulación emocional. La actividad hipotalámica, por ejemplo, incrementa la liberación de serotonina y endorfinas, reduciendo el miedo y produciendo mayor sensación de felicidad.
Es donde se encuentran las emociones positivas (amor, compasión, empatía, ecuanimidad, aproximación a los demás, la atención, disminución de juicios, recuperación frene a la adversidad, resiliencia, la coordinación de pensamientos, la autorregulación emocional; y la reducción del estrés).
Con el Mindfulness nos hacemos conscientes de nuestros pensamientos y sentimientos; devenimos en observadores, mejorando y dominando la respuesta emocional, “etiquetando” las respuestas emocionales, e incluso verbalizándolas; focalizándonos en el momento, y en experimentar lo que nos está pasando sin juicios.
La meditación Mindfulness consta de tres pasos:
De abstenerse de cualquier acción física o verbal que pueda perturbar la paz y la armonía de los demás.
De aprender a controlar la mente, adiestrándola para que se concentre en un único objeto.
De purificarse o sublimarse, de mejorarse a sí mismo desarrollando la visión de la propia naturaleza; de la auto-observación.
Se trata básicamente de observar sin emitir juicios, porque al juzgar, nos anclamos en la emoción “rumiándola” por largo tiempo,  ocupando nuestros pensamientos y tardando en recuperarnos de la emoción negativa.
Se cultivan actitudes internas como la paciencia, la aceptación del presente tal como es, la confianza en nuestro propio Ser, manteniendo la mente abierta a nuevos conocimientos, sin esforzarse en forzar los resultados dejando que se produzcan por sí mismos, prestando atención intencionalmente y estableciendo actitudes de benevolencia hacia uno mismo y hacia los demás.


Lic. Tamara Le Gorlois 

Wu wei (hacer sin hacer)

"Cuanto menor era mi participación efectiva en el ambiente, mayor era mi dominio sobre él".
Ernst Jünger, "Eumeswil"

Wu wei ("No acción" en chino) describe un importante aspecto de la filosofía taoísta en el cual la forma más adecuada de gobernar es no actuar (no forzar), entendiéndose que no es lo mismo no actuar que no hacer nada.
Wu wei significa "sin esfuerzo" y "crecimiento": las plantas crecen por wu wei, o sea que no se esfuerzan para crecer, simplemente lo hacen.
El taoísmo afirma que el universo ya funciona armoniosamente según sus propios principios; cuando el hombre impone su volición, altera la armonía ya existente. Esto no significa que las personas deban renunciar a su voluntad. Más bien, se trata de fluir sin influir, de vivir sin interrumpir y de favorecer sin impedir.

Tao significa “sendero” (hace referencia al sendero espiritual, a la vida espiritual). Cuando se vive en perfecta armonía con el Tao, no se malgasta energía, ni se hacen cosas que deterioran el cuerpo o el alma. Según el gran filósofo taoísta Zhuangzi, con el Wu wei  y el tao se logra inmortalidad, un estado de Ming o "clarividencia" (similar al éxtasis en la mística cristiana, al nirvana budista, o a cualquier otro tipo de iluminación espiritual).

El Tao Te Ching de Lao-Tsé, considera la "acción decreciente" o "voluntad menguante", como los aspectos clave en el éxito del sabio.

En Alicia en el País de las Maravillas, la Reina de Corazones coleriza cada vez que alguien osa contrariarla. Esta reina simboliza la Madre Naturaleza, y su reacción es la fuerza de la naturaleza que se  manifiesta tras avasallar el hombre con su ego depredador talando árboles en forma indiscriminada, colapsando y desertificando la tierra con monocultivos, fumigando con tantos agroquímicos, etc. La consecuencia de este “hacer” del hombre cuando en realidad debería “no hacer” –debería dejar que la naturaleza siga evolucionando en la forma más natural posible–, son los cambios climáticos, inundaciones, recalentamiento global, aludes, extinción de especies, y tantos desastres (la ira de la Reina de Corazones) que creemos “naturales”, cuando en realidad son consecuencia directa del hacer indiscriminado del hombre.

En la pintura del budismo Zen el Wu wei se simboliza con un círculo (Ensō), cuyo trazado, aparte de ser meditativo, muestra el movimiento expresivo del espíritu en un tiempo dado. El Ensō simboliza la iluminación, la fuerza, la elegancia, el universo y el vacío (mu); la propia estética japonesa y el momento en que la mente es libre para simplemente dejar que el cuerpo o espíritu se ponga a crear. Momento sagrado de “no hacer” que religa al hombre con la divinidad.

 Lic. Tamara Le Gorlois

Sobre la Iniciación


La Iniciación hace que entendamos el verdadero sentido de la vida.

Las metas diarias (de destacarnos en el trabajo, en la sociedad, en la profesión, en la crianza de la familia, etc.) son tan evanescentes como el tiempo y el espacio en el que transcurren; por eso, a pesar de los buenos desempeños, a menudo sentimos insatisfacción, miedo, angustia, nostalgia, culpa, vulnerabilidad, sufrimiento…
Tarde o temprano padecemos esa falta de verdadera paz y felicidad que tanto anhelamos tener cuando nos enfrentamos a este mundo que, claro está, no es precisamente el Paraíso celestial.

Algunos filósofos y metafísicos supieron reconocer que estos sufrimientos se diluyen con la Iniciación, con el trabajo en pos de religarnos con la divinidad que nos insufla espíritu (vida), centro de equilibrio del que nos separamos por vivir focalizados en lo social-material (cuando lo material y lo espiritual deberían tratarse en forma consciente y simultánea).

La Iniciación es una toma de conciencia y trabajo gradual arduo (así como no es fácil, los resultados tampoco están a la vista de quien no quiere ver), demanda constancia y tiempo (incluso muchas vidas), pero es posible y se disfruta en cada uno de sus pasos.
La reencarnación en este plano mundano no es más que un nuevo ciclo que se nos abre para trabajar en el dominio de los egos, transmutación de vicios y miserias y la sublimación de lo que quedó inconcluso en vidas anteriores: lo que no quisimos ver en nosotros mismos.

Algunas pautas a seguir son dadas por autores como Rudolf Steiner (“La Iniciación”) y René Guénon (Consideraciones sobre la Iniciación; Iniciación y Realización Espiritual; etc.), entre otros.
Guénon sostiene que llevar una vida religiosa no es suficiente, pues elegir un credo conlleva alimentar la fragmentación. Considerar nuestra religión como la vía de salvación, fundamenta la idea de que quedan excluidos quienes no comulguen con nuestra religión, y la clave del camino iniciático está, precisamente, en reconocer que somos parte de un Todo y somos todos Uno.
Son obras para leer despacio, meditando (verbo de la raíz indoeuropea “med” que significa “tomar medidas adecuadas”), analizando cada párrafo, para que se puedan abrir nuevas puertas ante la hipocresía y la vacuidad de los tiempos vividos.
La lectura cualitativa nos ayudaría a una revisión y rectificación del camino a favor de nuestra alma, que es lo único que nos llevaremos de este mundo terrenal.

La Iniciación, con verdadera toma de conciencia y trabajo constante, lleva al alma (que es la tríada mente-corazón-obra; en otras palabras, nuestro pensamiento, llevado a los sentimientos y exteriorizado en nuestro quehacer diario) a religarse con la divinidad.
La Iniciación eleva el alma a estados superiores, desvaneciendo así los sufrimientos, porque si bien el dolor es somático (del cuerpo), el sufrimiento es psíquico (del alma).
Quien quiera ver, que vea.

Lic. Tamara Le Gorlois

Facebook: Tours Masónicos y Simbología