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Entendiendo nuestras ondas cerebrales: Delta, Theta, Alfa, Beta y Gamma



Nuestro cerebro produce información que transmite a través de impulsos eléctricos (ondas cerebrales) que viajan por medio de las neuronas. Esta actividad, así como la relación entre las ondas cerebrales y los diferentes estados de consciencia, hoy es observable en un electroencefalograma o EEG. Esto permite estudiar los estados de relajación, de meditación, de concentración intensa, de vigilia, hipnagogia, hipnosis, de sueño profundo, sueños lúcidos, estados alterados de conciencia, etc.
Al mismo tiempo, acorde a la edad, se pueden detectar cinco tipos principales de ondas cerebrales: Delta, Theta, Alfa, Beta y Gamma.
Los adultos tienen los cinco tipos de ondas, no así los niños.

Los bebés en el primer año están en Delta. En esta vibración no es que no perciban lo que pasa a su alrededor, prestan atención pero todavía no pueden responder al medioambiente. Reciben las señales pero sus músculos todavía no coordinan, no tienen la habilidad para responder. Quieren hacer algo o expresarse y no le entienden, por lo que se pueden frustrar y expresar con el llanto.
Al año y medio el niño mira el mundo. Mira y registra todo lo que ve.
Las ondas Delta son el nivel más bajo (ondas de mayor amplitud y menor frecuencia, registrando entre 1 y 3 Hz –ciclos por segundo o cps, reemplazados por hercios o Herz a partir de los años ´70–).
En los adultos, están presentes cuando dormimos. Nunca llegan a cero, pues eso significaría la muerte cerebral. Se generan durante el estado de ‘sueño profundo’.

De los dos a seis años, el infante está en Theta /zeta/, llamada la onda de la hipnosis. Es la vibración de la gran imaginación, mezclando el mundo imaginario y el real. Puede pasar horas haciendo comida con barro o casitas y herramientas con palitos.
En estos primeros seis años el niño está en estado de hipnosis registrando en el subconsciente toda la información que recibe y va así modelando su Ser. Condicionado por esta información que recibe, va a adquirir o no autoestima.

A los seis años comienza a tener conciencia.
Así como en los niños, en el adulto las ondas Theta /zeta/también son las de la hipnosis. Si nos quieren hipnotizar nos ponen en Theta y la información va directamente a la mente subconsciente. Son ondas de mayor amplitud y menor frecuencia (entre 3,5 y 8 Hz). Se alcanzan bajo un estado de calma profunda. Es cuando nos conectamos con nuestro Yo interior y con meditaciones profundas. Es cuando trabaja la imaginación: la persona que está fantaseando (o soñando despierta), se encuentra en este estado, al igual que quien, tras conducir un rato, súbitamente se da cuenta de que no recuerda como ha hecho los últimos tramos. Es un estado de inspiración de ideas y soluciones creativas, en el que las tareas realizadas se han automatizado y ya no se necesita tener control atencional y consciente sobre su ejecución, pudiendo el sujeto distanciarse de ellas mentalmente. Es decir, que su mente esté en “otro sitio” (o como solemos decir, “en la luna” o “en off”).

A los doce años, el niño desarrolla el nivel de ondas Beta y cambia de nivel escolar, pasando de la primaria a la secundaria, entendiendo niveles más altos y percibiendo el tiempo y el espacio.
Las ondas Beta se producen cuando el cerebro está despierto y en intensa actividad mental. Son ondas amplias y de mayor velocidad de transmisión (su frecuencia oscila entre 14 y 30 Hz). Cuando una persona está dando un discurso, estudiando, realizando un problema de matemáticas, etc. su cerebro emite este tipo de ondas.

Las ondas Alfa aparecen en estado de conciencia calma. Alfa presenta un estado de escasa actividad cerebral y relajación. Son ondas más lentas y de mayor amplitud que las ondas Beta (su frecuencia oscila entre 8 y 14 Hz). Una persona que ha terminado una tarea y se sienta a descansar, da un paseo o disfruta del paisaje, pasa a este estado. Es el estado que favorece la creatividad, la memoria y la intuición.

Cuando nos vamos a dormir, las ondas cerebrales van pasando sucesivamente de Beta a Alfa, Theta, hasta llegar a Delta. Durante el sueño se producen ciclos de unos 90 minutos.
Cuando se despierta de un sueño profundo, la frecuencia de las ondas cerebrales se va incrementando progresivamente, pasando de Delta a Theta, luego Alfa y finalmente, Beta. Durante este proceso de despertar, es normal que una persona permanezca en estado Theta durante algún tiempo (pueden ser a menos unos 15 minutos, o más…). Es un estado especialmente creativo y productivo que permite un libre flujo de ideas, aportando soluciones, ideas nuevas o nuevos puntos de vista.
El dicho popular “lo voy a consultar con la almohada” hace alusión a este proceso en el cual, en el estado Theta, antes o después del sueño, surgen ideas o soluciones a temas a resolver.

La presencia de ondas Gamma cerebrales (frecuencia de 25 a 100 Hz) indican que nuestras neuronas están “trabajando deprisa” en procesos cognitivos que coordinan diferentes actividades como la consciencia, la atención, la concentración o el razonamiento, productos de la activación de diferentes áreas cerebrales. Diferentes tipos de información (visual, sonora, interoceptiva, memoria, emociones, etc.) procesadas en diferentes partes del encéfalo dan lugar a una percepción integrada de la realidad. Estos procesos de coordinación también se dan en las ondas beta, pero en gamma la actividad es muy rápida y reflejan actividad “superior” como concentración o razonamiento, así como respuestas explosivas ante situaciones de ansiedad o terror extremas.

En el adulto, aunque se esté en algún estado en particular (en actividad mental produciendo ondas Gamma o Beta, por ejemplo), las ondas Alfa, Theta y Delta también se están produciendo al mismo tiempo en menor escala. Por ejemplo, pueden aparecer ondas gamma durante la concentración haciendo un cálculo, durante un ataque de pánico, ansiedad, o una meditación.
De hecho, las ondas gamma de mayor amplitud y frecuencia registradas se dieron en cerebros de monjes budistas durante la meditación. Reflejan así una actividad eléctrica alta del cerebro en relación con una alta activación emocional o con procesos cognitivos superiores propios de los humanos como la consciencia.

Tamara Le Gorlois

Efectos bactericidas de la canela y el clavo de olor

  • La combinación de clavo de olor + canela en agua tibia se usa desde hace siglos con fines medicinales.
  • Puede generar cambios reales en el cuerpo si se consume correctamente, especialmente en ayunas.

Principales efectos:

  • Mejora la digestión: menos hinchazón, mejor tránsito intestinal y mejor absorción de nutrientes.
  • Favorece la salud bucal: reduce bacterias y mal aliento gracias a sus compuestos antisépticos.
  • Refuerza el sistema inmunológico: alto contenido de antioxidantes que combaten el daño celular.
  • Ayuda a estabilizar el azúcar en sangre: más energía sostenida y menos antojos.
  • Apoya al hígado: contribuye a reducir el estrés oxidativo y a la regeneración celular.
  • Mejora el aspecto de la piel: al actuar sobre causas internas como inflamación y toxinas.
  • Reduce la inflamación crónica: uno de los factores silenciosos detrás de muchos problemas de salud.

Advertencias importantes:

  • Puede ser peligroso si se combina con medicación para la glucosa (consultar médico).
  • No tomar en exceso: un vaso al día es suficiente.
  • No usar después de comer: debe tomarse en ayunas.
  • Si genera molestias (acidez, náuseas), reducir o suspender.
  • Usar canela de Ceilán, no cassia, para evitar efectos negativos en el hígado.

Preparación:

  • 2–3 clavos de olor + ½ cucharadita de canela de Ceilán.
  • Dejar en agua tibia toda la noche o infusionar 15–20 minutos.
  • Colar y beber por la mañana en ayunas.

Idea clave:

  • No es una solución milagrosa. Funciona como apoyo dentro de un estilo de vida saludable, basado en hábitos sostenidos en el tiempo.

Resumen del libro “Por qué Dormimos” de Matt Walker

Matt Walker es el director del Centro de Ciencias del Sueño Humano de la Universidad de Lucy Berklee.

Igual que con el libro “Respira” de James Néstor, en este caso Matt Walker nos habla de algo que hacemos todos y que nos afecta a todos.

Nos habla de cómo dormir afecta nuestro desempeño cognitivo y físico a corto y a largo plazo.

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestro propio sueño y cómo dormir mejor?

Habla, por ejemplo, sobre la vinculación entre no dormir lo suficiente y el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

 

Descuidar el sueño socava la creatividad, la resolución de problemas, la toma de decisiones, el aprendizaje, la memoria, la salud cardíaca, la salud cerebral, la salud mental, el bienestar emocional, el sistema inmunológico e incluso la esperanza de vida. 

Necesitamos dormir entre 7 y 8 horas para mantener un buen rendimiento físico y cognitivo. 


Un sueño reparador completo se produce de noche y consiste en 5 ciclos de 90 minutos aproximadamente, dados en 7 horas y media de sueño sin interrupción. 


El número de personas que pueden sobrevivir durmiendo cinco horas o menos es tan bajo que redondea a cifra cero.

Dormir produce baños neuroquímicos que mejoran nuestro cerebroreabastece nuestro sistema inmunológico ayudando a combatir y prevenir infecciones y evitando todo tipo de enfermedades.

El sueño posterior al esfuerzo acelera la recuperación física y la reparación muscular; ayuda a reponer el glucógeno celular.

 

Necesitamos seguir un horario de sueño: acostarnos y despertarnos en un horario regular y sin despertador es lo ideal, incluso los fines de semana. Eliminar los relojes visibles en el dormitorio para evitar la ansiedad de saber la hora.

La luz artificial por la noche es un gran problema y conviene limitarla usando luz tenue y baja y anteojos de cristal anaranjado para filtrar la luz azul que suprime la melatonina (al igual que la luz azul de pantallas, tv y dispositivos móviles en el dormitorio, reducen la liberación de melatonina y conviene evitarlas).

Mantener la oscuridad al dormir es crucial y una solución son las cortinas opacas.

No hacer siesta después de las tres de la tarde. Las siestas son reparadoras, pero si la hacemos tan tarde, nos puede dificultar dormir más tarde.

Relajarnos antes de dormir, leer, meditar, hacer ejercicios respiratorios de relajación (inspirar y exhalar por la nariz) o escuchar música son algunas opciones.

Acostarse solo cuando se tenga sueño y evitar dormirse en el sofá.

Un baño caliente antes de ir a dormir lleva sangre a la superficie de la piel y luego esos vasos sanguíneos dilatados ayudan a irradiar el calor interno disminuyendo la temperatura central del cuerpo, lo que facilita conciliar el sueño.

Hacer ejercicio al menos 30 minutos la mayoría de los días, pero no a última hora; mejor dos o tres horas antes de acostarnos, por la subida de temperatura corporal que produce el aumento de la tasa metabólica.

Tener un dormitorio obscuro, fresco (18 grados es lo ideal) y sin aparatos: una tele en la habitación no es buena idea; tampoco poner la calefacción a tope para ir a dormir.

Evitar la cafeína, la nicotina, las bebidas alcohólicas antes de acostarnos, evitar comer y beber mucho a altas horas de la noche.

De ser posible evitar medicamentos que retrasen o interrumpan el sueño; algunos medicamentos para el corazón, la presión o el asma pueden alterar los patrones de sueño.

No quedarnos en la cama despiertos. Si seguimos despiertos tras 20 minutos en la cama, es mejor levantarnos y hacer algo hasta que nos relajemos y sintamos sueño.

Quedarnos en la cama sólo nos creará ansiedad.

Despertarnos con la luz solar o usar luces brillantes por la mañana.

Mantener una correcta exposición a la luz del sol durante el día; tomar sol a diario durante al menos 30 minutos.

 

Contrario a lo que se cree, no se puede recuperar el sueño perdido.

Dos factores determinan la vigilia y el sueño: uno es el ritmo circadiano al que responde la melatonina para regular el momento de dormir al detectar oscuridad, pero tiene poca influencia en la generación del sueño en sí.

El otro es la presión de sueño que se da por la acumulación de adenosina en el cerebro. La cafeína actúa bloqueando los receptores de adenosina y por eso nos despierta.

El sueño ocurre por ciclos de varias fases que se repiten en patrones regulares y se dividen en dos categorías:

1) Sueño REM (sigla de movimientos oculares rápidos).

2) Sueño No REM.


El Sueño No REM tiene tres etapas:

1) Es la transición entre vigilia y sueño, cuando la actividad cerebral comienza a disminuir y los músculos se relajan.

2) La respiración y frecuencia cardíaca se ralentizan y hay breves ráfagas de actividad cerebral. Aquí se mejoran las habilidades motoras especialmente en las últimas dos horas de la noche.

2) Se llega el sueño profundo donde se producen procesos de regeneración del cuerpo, liberación de hormonas del crecimiento y consolidación de la memoria de largo plazo.

 

Luego viene la fase REM donde se producen los sueños y cuya actividad cerebral es similar a la vigilia, pero con los músculos paralizados para evitar actuar los sueños. Es clave para la consolidación del aprendizaje y la memoria emocional pues allí se recalibran los circuitos emocionales del cerebro y se alimenta la creatividad.

La fase REM es el único momento del día en que el cerebro está libre de noradrenalina, una hormona del estrés.

Un ciclo completo de sueño dura entre 97 y 120 minutos y se repite varias veces durante la noche.

La proporción de sueño REM aumenta y la de sueño profundo disminuye. Al procesar información, el estado de vigilia es el momento de recepción en el que experimentamos el sueño No REM.

Éste es el momento de reflexión en el que almacenamos y el sueño REM es el momento de integración.

Prepara al cerebro para crear nuevos recuerdos y para afianzarnos.

Si no se duerme bien después de aprender algo, se pierde la oportunidad de consolidarlo.

Un gran supresor de REM es el alcohol que fragmenta el sueño produciendo breves despertares imperceptibles que derivan en un sueño no reparador.

La eficiencia de sueño es el porcentaje de tiempo de sueño mientras se está en la cama y una buena calidad está sobre el 90%.

Los adolescentes rondan en el 95%.

Luego de los 40 años se reduce la cantidad y calidad del sueño profundo bajando así la eficiencia.

Con la edad también cambia el ritmo circadiano, lo que lleva a dormirse cada vez más temprano.

Todos dormimos con un patrón de siete horas efectivas en promedio.

Muchas tribus sin luz eléctrica duermen siete a ocho horas por la noche y una siesta de 30 a 60 minutos por la tarde.

Hoy la ciencia reconoce que la siesta es útil para la salud y la longevidad.

Con menos de 6 horas se acelera el agotamiento físico y se reduce la capacidad cardiovascular metabólica y respiratoria.

Un fin de semana de buen descanso no alcanza para restaurar el rendimiento después de una semana de sueño reducido.

Si hay disrupción crónica aparecen dolencias físicas inestabilidad de la salud mental, disminución del estado de alerta y deterioro de la memoria. La primera función cerebral que cede ante la privación del sueño, es la concentración.

Dormir poco aumenta el hambre, disminuye la sensación de saciedad, deprime el sistema inmunológico y altera las hormonas.


Todos deberíamos tomar magnesio y vitamina D, porque todos tenemos dosis insuficientes y son necesarios para la salud del sistema nervioso.

El magnesio es lo que nos ayuda a tener un sistema nervioso más calmado y a bajar los niveles de ansiedad.


Tamara Le Gorlois


Guía Nutricional Integral para revertir enfermedades autoinmunes

1. Principios básicos

  • Objetivo principal: bajar inflamación sistémica, proteger y recuperar huesos y músculos, recuperar la buena microbiota intestinal, mejorar inmunidad y respetar ritmos circadianos.

 

  • Enfoque: alimentos antiinflamatorios, ricos en micronutrientes, baja carga glucémica, fermentados, ayunos controlados según tolerancia.

 

  • Tenemos que evitar los picos glucémicos. La comida debería tener un tipo de proteína, un tipo de hidrato de carbono y un tipo de aceite. Evitemos la convergencia molecular. Por ejemplo, un guiso con varios tipos de carnes, papas, batata, etc., hace que el páncreas haga un disparo de insulina por cada tipo de carne. Si le ponemos palta, aceite de coco y aceite de oliva, obligamos al páncreas a hacer tres disparos de insulina por los tres tipos de aceites que estamos usando. Si mezclamos arroz, papa y batata, también, provocamos disparos de insulina innecesarios. Estresamos el metabolismo sin necesidad. Pensemos en comidas simples: un solo tipo de carne, con batata, aceite de oliva y basta.

 

  • Cuando hacemos ensalada, sí, es bueno que sea arcoíris. Cuantos más colores tenga la ensalada, más nos aseguramos de tener variedad de nutrientes esenciales.

 

  • Moderar las porciones: el volumen de nuestro menú no debería superar el tamaño del puño (es el volumen normal de un estómago no exigido).

 

  • Claves circadianas:
    • Hacer ejercicio durante todo el día en pequeñas dosis, lo que el cuerpo tolere, observando que haya progreso. Tenemos que sentir que nos implica una incomodidad o esfuerzo, pero no una sobre-exigencia. Los entrenamientos maratónicos son estresantes y el estrés, inflama. Si toleramos ejercicios de fuerza, mejor. El músculo que no se usa, en dos semanas se pierde. Los ejercicios de fuerza no solo fortalecen músculos, también los ligamentos y hacen que el calcio y otros minerales ingresen en los huesos. Evitar el ejercicio a la tarde/noche para no interrumpir el proceso de la melatonina (hormona del sueño y el buen descanso). El ejercicio genera serotonina, excitación… es mejor evitarlo a la tarde para poder dormir con calidad.
    • Mayor aporte de energía y proteína en la primera mitad del día.
    • Cena ligera y antiinflamatoria (sopas, quesos, pescado, vegetales, infusiones).
    • Evitar comer después de las 20:00 hs para respetar la melatonina y evitar que el metabolismo se recargue con digestiones innecesarias a esa hora. Mientras dormimos el metabolismo tiene que dedicarse a la reparación celular, no a la digestión forzada.
    • Cuidar la higiene del sueño: dormir 8 horas con calidad de sueño, sin pantallas, sin redes sociales, con temperatura ambiente fresco, no frío, no sofocante.
    • Gestionar todo lo que pueda producir estrés. Si hay estrés, hay cortisol en forma continua y eso genera inflamación crónica. No miremos noticias estresantes, cuidemos la calidad de las relaciones, entorno diario y contacto con la naturaleza. Practiquemos el amor y el perdón y asegurémonos que todo lo que nos rodea sea amoroso.

2. Lista de compras recomendada 🛒

 

Eliminar de la lista los irritantes intestinales:

🚫 Azúcar y edulcorantes.

🚫 Harinas refinadas (de trigo, avena y centeno), mismo si no somos celíacos.

🚫 Multiprocesados (casi todo lo que viene en caja o paquetes, con esas letritas diminutas son multiprocesados con agregados que no solo no necesitamos, sino que nos perjudican).

🚫 Lácteos industriales.

🚫 Aceites vegetales refinados (girasol, maíz, mezcla).

 

 

Nuestras compras deben incluir:

Verduras y hortalizas (diarias, base del plato)

  • Crucíferas (brócoli, coliflor, kale, repollo, coles de Bruselas) → ricas en sulforafano, favorecen detoxificación hepática y reducen riesgo tumoral.
  • Vegetales de hoja verde (espinaca, acelga, rúcula, berro) → altos en magnesio y clorofila, protegen huesos y reducen acidez.
  • Zanahoria, remolacha, calabaza → betacarotenos antioxidantes.
  • Ajo, cebolla, puerro → compuestos sulfurados anticáncer.

Frutas (moderadas, 1-2 por día)

  • Frutos rojos (arándanos, moras, frutillas) → polifenoles, quercetina, acción antiinflamatoria.
  • Granada → protege hueso y endotelio.
  • Limón y cítricos → vitamina C, colágeno óseo.

Proteínas (fundamentales para evitar sarcopenia)

  • Pescados grasos salvajes (salmón, sardina, caballa) → omega-3 potentes antiinflamatorios.
  • Huevos camperos (preferir los de yema naranja, delata que la gallina tuvo alimentación natural o a base de maíz; no comprar los de yema pálida)→ colina, vitamina D natural.
  • Carnes magras y variadas (pollo, hígado, riñón, mondongo, chinchulines, achuras en general bien desengrasadas, también favorecen la microbiota intestinal) → proteína biodisponible.
  • Legumbres en moderación, pequeñas cantidades, pueden estar en una ensalada (lentejas, garbanzos) → fibra + proteína, pero evitar exceso nocturno.

Grasas saludables

  • Aceite de oliva extra virgen (crudo), aceite de coco primera prensa. Eliminar aceites de girasol, maíz, colza o cualquier mezcla. Evitar los fritos y salteados en aceite. Todo se puede cocinar con agua o al horno sin necesidad de calentar aceites.
  • Palta → magnesio, potasio, grasas buenas.

·         Frutos secos y semillas, no deberían ser más de lo que entre en un puño cerrado. Los excesos producen grasas innecesarias.

·         Frutos secos (nueces, almendras), sin sal, lo más natural posible → omega-3 y calcio vegetal. Seis nueces de Brasil por día, cubre la dosis necesaria de selenio: antioxidante, refuerza inmunidad y repara células.

  • Semillas de lino y chía (poner a remojo por varias horas una cucharada de linaza y una cucharada de chía; después lo mezclamos con cualquiera de las comidas) → lignanos + fibra + omega-3 vegetal.
  • Semillas de girasol y de calabaza, sin sal, lo más natural posible.

Cereales/tubérculos (con moderación, preferentemente en el día)

  • Quinoa, trigo sarraceno, mijo → sin gluten, ricos en magnesio.
  • Batata → antioxidantes y bajo índice glucémico.

Especias y condimentos

  • Cúrcuma + pimienta negra → potente antiinflamatorio natural.
  • Jengibre → digestivo, antioxidante.
  • Romero, orégano → antimicrobianos y antioxidantes.
  • Clavo de olor molido → antimicrobianos, antiinflamatorio y antioxidantes.

Bebidas e infusiones

  • Té verde o macha → catequinas anticáncer.
  • Infusión de cúrcuma o jengibre.
  • Agua con buen aporte de magnesio. Lo ideal es agregar un poquito de sal del Himalaya a la botella de agua. Si el agua no tiene minerales, solo hincha el cuerpo, inflama. Con una pizca de sal del Himalaya o sal marina, le damos los minerales (electrolitos) que permiten que el agua entre en las células y cumplan las funciones que necesitamos que cumplan: reparación y nutrición celular, generación de ATP –energía–, sinapsis –conexiones neuronales–, etc.).

3. Suplementación clave 💊

(ajustada según analítica y supervisión médica, aquí lo esencial con respaldo científico)

1.     Vitamina D3 + K2 → regula calcio, fortalece huesos y mejora inmunidad.

2.     Omega-3 (EPA/DHA) → antiinflamatorio sistémico, protege hueso y sistema inmune.

3.     Magnesio (bisglicinato o malato) → regula contracción muscular, calma sistema nervioso, protege hueso.

4.     Vitamina C + Calcio + Zinc → antioxidantes, refuerzan inmunidad y reparación celular.

5.     Probióticos multiespecie → salud intestinal, mejor absorción de nutrientes, modulan inflamación.

6.     Cúrcuma (curcumina biodisponible) → reduce inflamación y dolor óseo.

7.     Colágeno hidrolizado + magnesio → soporte estructural de hueso y cartílago.


4. Lo que NO debe faltar cada día

  • Dos a tres huevos, de preferencia duros (sacian el hambre y son muy completos en nutrientes)
  • Vegetales verdes (base antiinflamatoria y prebióticos, alimentan la microbiona “buena” del intestino).
  • Alimentos fermentados: chucrut, vinagre de manzana, yogur natural sin azúcar, queso azul o roquefort, queso tipo parmesano, cualquier queso “oloroso”, fermentado; pickles o cualquier otro alimento en vinagre, kéfir… Si es casero, mejor, porque muchas veces, hasta el chucrut que se vende en los negocios, el industrializado, está pasteurizado, y la pasteurización mata los probióticos buenos que están en los fermentados y queremos incorporar a nuestro intestino.
  • Evitá consumir el vinagre puro para que no descalcifique los dientes. Sí es muy bueno tomar, al final de las comidas, una cucharada de vinagre diluida en un vaso de agua. Eso te da un buen PH al cuerpo (igual que tomar agua con limón en ayunas) y ayuda muchísimo a una buena digestión.
  • 🐟 Omega-3 (pescado graso o suplemento).
  • Gelatina sin sabor (puede tener un poco de fruta en pedacitos), al menos uno o dos vasos de gelatina por día.
  • 🌞 Vitamina D + K2 (protección ósea e inmune).
  • 🌿 Antiinflamatorios: Cúrcuma + pimiento negra. Jengibre, en cualquiera de sus formas. Clavo de olor molido en postres (sin azúcar) o cualquier infusión caliente.
  • 🌿 Ajo crudo, machacado (una vez machacado o picado se deja reposar unos 3 minutos antes de incorporarlo en las comidas). Esto mata parásitos o microbiota “mala”
  • 🌿 A la tarde/noche: magnesio (relajación + huesos).
  • 🍇 Frutos rojos (antioxidantes).
  • 🤍 Tiempo de ayuno nocturno mínimo 14 h (ciclo circadiano). Por eso se recomienda hacer una última ingesta a las 18 hs y desayunar tipo 9 a 10 hs de la mañana, no antes.

 

5. Ejemplo de menú circadiano:

🌅 Desayuno

  • Infusión de té verde o mate.
  • 2 huevos, de preferencia duros para que den saciedad + espinaca y cebolla.
  • ½ palta.
  • 5 nueces.

🕛 Almuerzo

  • Ensalada de hojas verdes + brócoli al vapor + zanahoria rallada.
  • Salmón a la plancha con cúrcuma y limón.
  • Quinoa (1 taza pequeña).
  • Una banana de postre.

🌆 Merienda cena ligera

  • Crema de calabaza y cúrcuma con aceite de oliva crudo.
  • Pechuga de pollo grillada o pescado blanco.
  • Infusión relajante (tilo o melisa).


Cómo resetear el cuerpo y ganarle a las enfermedades autoinmunes

 1 - No lleves el enemigo a tu casa:

No compres más azúcar ni edulcorantes (de ningún tipo). No más jugos, ni gaseosas.

No compres multiprocesados.

No compres harinas blancas. Si vas a comer algo con harina, que sea integral.

 

2 - Si querés comer algo dulce, que sea fruta con pulpa, con su fibra, fruta natural. Ni siquiera jugos exprimidos.

Hornea algo con harinas integrales, o harinas de garbanzos mezclado con pedacitos de manzana, de banana, o dátiles, o ciruelas, o arándanos, o frutilla... la fruta que te guste, pero siembre con su fibra.

Tampoco exageres, no más de dos frutas por día, el cuerpo no necesita tanta glucosa.

Solo si entrenás, podés ingerir más hidratos de carbono o frutas de más, pero si hacés ejercicio en el par de horas que siguen a la ingesta. Así el cuerpo usa ese pico de glucosa en sangre y lo quema enseguida.

 

3 - Acostumbrate a la idea de que si te morís por comer algo dulce, no sos vos ni tu cerebro, son las neuronas intestinales gobernadas por la microbiota mala que te están pidiendo dulces. Si no les das azúcar y harinas blancas, se mueren de hambre, por eso te desesperás por comer algo dulce. Cuando es así, contá hasta 10 o hasta 100, salí a caminar, lo que sea. Ganale a la microbiota mala que es la que te perfora el intestino y te hace intestino impermeable. Con el tiempo, si no tenés el enemigo en casa (azúcares), vas a ver que vas a tener más autocontrol sobre tu dopamina (esas ganas terribles de comer lo que no debés).

Todos tenemos microbiota buena y mala. Tenemos que incrementar lo más posible la microbiota buena (con pre-bióticos, o sea, con fibras de frutas y verduras, yogurt natural sin azúcar, fermentados, kefir, chucrut, queso azul, vinagre de manzana... todo lo que sea fermentado).

La microbiota mala se reduce cuando la matás de hambre.

¿Cómo notás que la pudiste dominar la dopamina y matar la mala microbiota? (el proceso llevará un par de meses de mucha disciplina):

·     Te bajará la inflamación de todo el cuerpo, sobre todo el famoso "vientre de embarazada". Estarás menos hinchada, sin flatulencias, de mejor humor, más ágil, durmiendo mejor

·     Si no hay inflamación, no hay más dolor. El dolor viene por todas las inflamaciones o "itis": gastritis, artritis, pancreatitis, colitis, celulitis,... vivimos inflamados y volviendo loco al sistema inmune por mantener malos hábitos alimenticios. con estos cambios de hábitos, se terminan las enfermedades autoinmunes.


4 - El ejercicio no es opcional, es obligatorio, toda la vida.

Es fundamental durante todo el día, a toda edad. el ejercicio acelera el buen estado de salud, tanto físico como mental.

Nuestro cuerpo sufre o envejece, no por la edad sino por malos hábitos alimenticios y falta de ejercicio.

No se trata de matarte en un gimnasio.

Se trata de moverse todo el día: caminar, subir escaleras, hacer la limpieza de la casa, hacer jardinería...

Si tenés vida sedentaria, como yo, que trabajo mucho con la pc, no hay que olvidar los snacks de ejercicio. Se trata de levantarse a cada rato para estirar el cuero, hacer alguna sentadilla, salir del escritorio para hacer cualquier tipo de ejercicio.

Hay muchos videos en YouTube que enseñan a hacer bien infinidad de ejercicios, sin necesidad de ir al gimnasio, sin precalentamientos, tan solo moviendo en casa músculos y articulaciones que deberían estar siempre activos.

 

Podés ir al gimnasio, pero tampoco se necesita tanto.

Se recomienda mucho los ejercicios de fuerza (mancuernas o botellas cargadas de agua o arena sirven).

Si duele algo, no hagas reposo (salvo que sea una fractura, obvio). Si te duele la cintura, estirá la columna. En YouTube también hay muchos fisioterapeutas dándote instrucciones de cómo corregir esos dolores. Todo se puede hacer en casa.

Hay que hacerlo con regularidad. No es pasarse la vida haciendo ejercicios intensos, pero sí con regularidad.

 

5 - Acostumbrate a vivir con el ciclo circadiano, de día, con la luz solar. La noche no es para comer. Lo que comas cuando no haya luz solar, se fermenta en el estómago y el intestino, porque el metabolismo se apaga, no funciona de noche.

Es una locura cenar. A la noche, el metabolismo se dedica a repararse, no lo volvamos loco obligándolo a digerir también semejantes cenas!!

Durante las primeras seis horas de sueño, el cuerpo se dedica a reparar, los músculos, células de todo el cuerpo... en la 7ma. y 8va. hora, repara y limpia el cerebro. Por eso, si dormimos menos de 8 horas, nos sentimos cansados y no coordinamos.

Lo ideal es comer de día, a partir de mitad mañana, hasta la merienda cena poco antes de que desaparezca la luz solar.

Si logramos ayunos intermitentes (de 14 a 16 horas, solapadas sobre las horas de sueño), mejor, porque es cuando el cuerpo hace autofagia, si queda alguna célula senescente (alguna célula muerta) dando vueltas por el cuerpo, es cuando el cuerpo se la saca de encima.

 

6 - Acostumbrate al desayuno ideal:

Siempre 2 ó 3 huevos (son muy completos en vitaminas) y prebióticos (alimento vegetal para tu microbiota buena). Puede ser cualquier verdura, semillas de girasol o calabaza, semillas de chía y linaza en remojo desde el día anterior, mezclado con yogurt natural sin azúcar (yo me hago yogurt griego en casa, con la yogurtera). Yo le agrego canela, jengibre en polvo, semillas de sésamo molidas, o una pizca de clavo de olor molido... todo esto se va incorporando de a poco, si no estás acostumbrada. Yo tengo todo en una bandejita que ya está preparada para mi desayuno. Te mando foto.

No te tienen que faltar las proteínas (alimentan músculos, huesos y el cerebro!!"). Repartí las proteínas entre el desayuno, almuerzo y la merienda/cena.

 

7 - Usá solo aceites de cadena corta. No uses más aceites de girasol, de maíz, mezclas... Son malísimos. Lo que te ahorrás en las comidas, lo gastás en remedios. Usá solo aceites de cadena corta: aceite de oliva primera prensa, aceite de coco, aceite de maní, aceitunas, maní, crema de leche...

Reemplazá las mayonesas multiprocesadas por mayonesa hecha por vos con aceite de oliva, huevo y limón. Y si sos vago/a, como yo, usá yogurt natural para reemplazar la mayonesa.

8 - Querés salir a cenar con amigos o ir a la fiestita de tu ahijada? Por supuesto, no pasa nada si hacemos alguna excepción, pero tiene que ser eso... una excepción. Si lo hacemos dos o tres días seguidos, ya no es una excepción.  

La vida está para disfrutarla, por supuesto. Ser conscientes y responsables de nuestro hábitos hace a que podamos disfrutar la vida en forma longeva, con calidad y dignidad.