Tamara Le Gorlois, Licenciada y Guía en Turismo. Alojamiento turístico en Villa la Angostura (alquileres turísticos, cabañas, departamentos y hosterías). Más de 30 años de experiencia en Turismo Receptivo. Maestra de Ceremonias. Especialista en patrimonio masónico y simbología. Facebook: Tours Masónicos y Simbología. Instagram: @legorloistamara tamaralegorlois@gmail.com Facebook: Tamara Le Gorlois
Entendiendo nuestras ondas cerebrales: Delta, Theta, Alfa, Beta y Gamma
Efectos bactericidas de la canela y el clavo de olor
- La combinación de clavo de olor + canela en agua tibia se usa desde hace siglos con fines medicinales.
- Puede generar cambios reales en el cuerpo si se consume correctamente, especialmente en ayunas.
Principales efectos:
- Mejora la digestión: menos hinchazón, mejor tránsito intestinal y mejor absorción de nutrientes.
- Favorece la salud bucal: reduce bacterias y mal aliento gracias a sus compuestos antisépticos.
- Refuerza el sistema inmunológico: alto contenido de antioxidantes que combaten el daño celular.
- Ayuda a estabilizar el azúcar en sangre: más energía sostenida y menos antojos.
- Apoya al hígado: contribuye a reducir el estrés oxidativo y a la regeneración celular.
- Mejora el aspecto de la piel: al actuar sobre causas internas como inflamación y toxinas.
- Reduce la inflamación crónica: uno de los factores silenciosos detrás de muchos problemas de salud.
Advertencias importantes:
- Puede ser peligroso si se combina con medicación para la glucosa (consultar médico).
- No tomar en exceso: un vaso al día es suficiente.
- No usar después de comer: debe tomarse en ayunas.
- Si genera molestias (acidez, náuseas), reducir o suspender.
- Usar canela de Ceilán, no cassia, para evitar efectos negativos en el hígado.
Preparación:
- 2–3 clavos de olor + ½ cucharadita de canela de Ceilán.
- Dejar en agua tibia toda la noche o infusionar 15–20 minutos.
- Colar y beber por la mañana en ayunas.
Idea clave:
- No es una solución milagrosa. Funciona como apoyo dentro de un estilo de vida saludable, basado en hábitos sostenidos en el tiempo.
Resumen del libro “Por qué Dormimos” de Matt Walker
Matt Walker es el director del Centro de Ciencias del Sueño Humano de la Universidad de Lucy Berklee.
Igual que con el
libro “Respira” de James Néstor, en este caso Matt Walker nos habla de algo que
hacemos todos y que nos afecta a todos.
Nos habla de cómo
dormir afecta nuestro desempeño cognitivo y físico a corto y a largo plazo.
¿Qué podemos
hacer para mejorar nuestro propio sueño y cómo dormir mejor?
Habla, por
ejemplo, sobre la vinculación entre no dormir lo suficiente y el desarrollo de
la enfermedad de Alzheimer.
Descuidar el sueño socava la creatividad, la resolución de problemas, la toma de decisiones, el aprendizaje, la memoria, la salud cardíaca, la salud cerebral, la salud mental, el bienestar emocional, el sistema inmunológico e incluso la esperanza de vida.
Necesitamos dormir entre 7 y 8 horas para mantener un buen rendimiento físico y cognitivo.
Un sueño reparador completo se produce de noche y consiste en 5 ciclos de 90 minutos aproximadamente, dados en 7 horas y media de sueño sin interrupción.
El número de personas que pueden sobrevivir durmiendo cinco horas o menos es tan bajo que redondea a cifra cero.
Dormir produce baños neuroquímicos que mejoran nuestro cerebro: reabastece nuestro sistema inmunológico ayudando a combatir y prevenir infecciones y evitando todo tipo de enfermedades.
El sueño
posterior al esfuerzo acelera la recuperación física y la reparación muscular;
ayuda a reponer el glucógeno celular.
Necesitamos
seguir un horario de sueño: acostarnos y despertarnos en un horario regular y sin
despertador es lo ideal, incluso los fines de semana. Eliminar los relojes
visibles en el dormitorio para evitar la ansiedad de saber la hora.
La luz artificial
por la noche es un gran problema y conviene limitarla usando luz tenue y baja y
anteojos de cristal anaranjado para filtrar la luz azul que suprime la melatonina
(al igual que la luz azul de pantallas, tv y dispositivos móviles en el
dormitorio, reducen la liberación de melatonina y conviene evitarlas).
Mantener la
oscuridad al dormir es crucial y una solución son las cortinas opacas.
No hacer siesta
después de las tres de la tarde. Las siestas son reparadoras, pero si la
hacemos tan tarde, nos puede dificultar dormir más tarde.
Relajarnos antes
de dormir, leer, meditar, hacer ejercicios respiratorios de relajación (inspirar
y exhalar por la nariz) o escuchar música son algunas opciones.
Acostarse solo
cuando se tenga sueño y evitar dormirse en el sofá.
Un baño caliente antes
de ir a dormir lleva sangre a la superficie de la piel y luego esos vasos sanguíneos
dilatados ayudan a irradiar el calor interno disminuyendo la temperatura
central del cuerpo, lo que facilita conciliar el sueño.
Hacer ejercicio
al menos 30 minutos la mayoría de los días, pero no a última hora; mejor dos o
tres horas antes de acostarnos, por la subida de temperatura corporal que produce
el aumento de la tasa metabólica.
Tener un
dormitorio obscuro, fresco (18 grados es lo ideal) y sin aparatos: una tele en
la habitación no es buena idea; tampoco poner la calefacción a tope para ir a
dormir.
Evitar la
cafeína, la nicotina, las bebidas alcohólicas antes de acostarnos, evitar comer
y beber mucho a altas horas de la noche.
De ser posible
evitar medicamentos que retrasen o interrumpan el sueño; algunos medicamentos
para el corazón, la presión o el asma pueden alterar los patrones de sueño.
No quedarnos en
la cama despiertos. Si seguimos despiertos tras 20 minutos en la cama, es mejor
levantarnos y hacer algo hasta que nos relajemos y sintamos sueño.
Quedarnos en la
cama sólo nos creará ansiedad.
Despertarnos con
la luz solar o usar luces brillantes por la mañana.
Mantener una
correcta exposición a la luz del sol durante el día; tomar sol a diario durante
al menos 30 minutos.
Contrario a lo
que se cree, no se puede recuperar el sueño perdido.
Dos factores
determinan la vigilia y el sueño: uno es el ritmo circadiano al que responde la
melatonina para regular el momento de dormir al detectar oscuridad, pero tiene
poca influencia en la generación del sueño en sí.
El otro es la
presión de sueño que se da por la acumulación de adenosina en el cerebro. La
cafeína actúa bloqueando los receptores de adenosina y por eso nos despierta.
El sueño ocurre por ciclos de varias fases que se repiten en patrones regulares y se dividen en dos categorías:
1) Sueño REM (sigla de movimientos oculares rápidos).
2) Sueño No REM.
El Sueño No REM tiene
tres etapas:
1) Es la
transición entre vigilia y sueño, cuando la actividad cerebral comienza a
disminuir y los músculos se relajan.
2) La respiración y frecuencia cardíaca se ralentizan y hay breves ráfagas de
actividad cerebral. Aquí se mejoran las habilidades motoras especialmente en
las últimas dos horas de la noche.
2) Se llega el sueño profundo donde se producen procesos de regeneración del cuerpo,
liberación de hormonas del crecimiento y consolidación de la memoria de largo
plazo.
Luego viene la
fase REM donde se producen los sueños y cuya actividad cerebral es similar a la
vigilia, pero con los músculos paralizados para evitar actuar los sueños. Es
clave para la consolidación del aprendizaje y la memoria emocional pues allí se
recalibran los circuitos emocionales del cerebro y se alimenta la creatividad.
La fase REM es el
único momento del día en que el cerebro está libre de noradrenalina, una
hormona del estrés.
Un ciclo completo
de sueño dura entre 97 y 120 minutos y se repite varias veces durante la noche.
La proporción de
sueño REM aumenta y la de sueño profundo disminuye. Al procesar información, el
estado de vigilia es el momento de recepción en el que experimentamos el sueño
No REM.
Éste es el momento
de reflexión en el que almacenamos y el sueño REM es el momento de integración.
Prepara al
cerebro para crear nuevos recuerdos y para afianzarnos.
Si no se duerme
bien después de aprender algo, se pierde la oportunidad de consolidarlo.
Un gran supresor
de REM es el alcohol que fragmenta el sueño produciendo breves despertares imperceptibles
que derivan en un sueño no reparador.
La eficiencia de
sueño es el porcentaje de tiempo de sueño mientras se está en la cama y una
buena calidad está sobre el 90%.
Los adolescentes
rondan en el 95%.
Luego de los 40
años se reduce la cantidad y calidad del sueño profundo bajando así la
eficiencia.
Con la edad
también cambia el ritmo circadiano, lo que lleva a dormirse cada vez más
temprano.
Todos dormimos con
un patrón de siete horas efectivas en promedio.
Muchas tribus sin
luz eléctrica duermen siete a ocho horas por la noche y una siesta de 30 a 60
minutos por la tarde.
Hoy la ciencia
reconoce que la siesta es útil para la salud y la longevidad.
Con menos de 6
horas se acelera el agotamiento físico y se reduce la capacidad cardiovascular metabólica
y respiratoria.
Un fin de semana
de buen descanso no alcanza para restaurar el rendimiento después de una semana
de sueño reducido.
Si hay disrupción
crónica aparecen dolencias físicas inestabilidad de la salud mental, disminución
del estado de alerta y deterioro de la memoria. La primera función cerebral que
cede ante la privación del sueño, es la concentración.
Dormir poco aumenta el hambre, disminuye la sensación de saciedad, deprime el sistema inmunológico y altera las hormonas.
Todos deberíamos
tomar magnesio y vitamina D, porque todos tenemos dosis insuficientes y son
necesarios para la salud del sistema nervioso.
El magnesio es lo
que nos ayuda a tener un sistema nervioso más calmado y a bajar los niveles de
ansiedad.
Tamara Le Gorlois
Guía Nutricional Integral para revertir enfermedades autoinmunes
1. Principios básicos
- Objetivo principal: bajar inflamación sistémica,
proteger y recuperar huesos y músculos, recuperar la buena microbiota
intestinal, mejorar inmunidad y respetar ritmos circadianos.
- Enfoque: alimentos antiinflamatorios, ricos en
micronutrientes, baja carga glucémica, fermentados, ayunos controlados
según tolerancia.
- Tenemos que evitar los picos glucémicos. La
comida debería tener un tipo de proteína, un tipo de hidrato de carbono y
un tipo de aceite. Evitemos la convergencia molecular. Por ejemplo, un
guiso con varios tipos de carnes, papas, batata, etc., hace que el páncreas
haga un disparo de insulina por cada tipo de carne. Si le ponemos palta,
aceite de coco y aceite de oliva, obligamos al páncreas a hacer tres
disparos de insulina por los tres tipos de aceites que estamos usando. Si mezclamos
arroz, papa y batata, también, provocamos disparos de insulina
innecesarios. Estresamos el metabolismo sin necesidad. Pensemos en comidas
simples: un solo tipo de carne, con batata, aceite de oliva y basta.
- Cuando hacemos ensalada, sí, es bueno que sea arcoíris. Cuantos más
colores tenga la ensalada, más nos aseguramos de tener variedad de
nutrientes esenciales.
- Moderar las porciones: el volumen de nuestro menú no debería superar
el tamaño del puño (es el volumen normal de un estómago no exigido).
- Claves circadianas:
- Hacer ejercicio durante todo el día en pequeñas dosis, lo que el
cuerpo tolere, observando que haya progreso. Tenemos que sentir que nos
implica una incomodidad o esfuerzo, pero no una sobre-exigencia. Los
entrenamientos maratónicos son estresantes y el estrés, inflama. Si
toleramos ejercicios de fuerza, mejor. El músculo que no se usa, en dos
semanas se pierde. Los ejercicios de fuerza no solo fortalecen músculos,
también los ligamentos y hacen que el calcio y otros minerales ingresen
en los huesos. Evitar el ejercicio a la tarde/noche para no interrumpir
el proceso de la melatonina (hormona del sueño y el buen descanso). El
ejercicio genera serotonina, excitación… es mejor evitarlo a la tarde
para poder dormir con calidad.
- Mayor aporte de energía y proteína en la primera mitad del día.
- Cena ligera y antiinflamatoria (sopas, quesos, pescado, vegetales,
infusiones).
- Evitar comer después de las 20:00 hs para respetar la melatonina y evitar
que el metabolismo se recargue con digestiones innecesarias a esa hora. Mientras
dormimos el metabolismo tiene que dedicarse a la reparación celular, no a
la digestión forzada.
- Cuidar la higiene del sueño: dormir 8 horas con calidad de sueño, sin
pantallas, sin redes sociales, con temperatura ambiente fresco, no frío,
no sofocante.
- Gestionar todo lo que pueda producir estrés. Si hay estrés, hay cortisol
en forma continua y eso genera inflamación crónica. No miremos noticias
estresantes, cuidemos la calidad de las relaciones, entorno diario y
contacto con la naturaleza. Practiquemos el amor y el perdón y
asegurémonos que todo lo que nos rodea sea amoroso.
2. Lista de compras recomendada 🛒
Eliminar de la
lista los irritantes intestinales:
🚫 Azúcar y edulcorantes.
🚫 Harinas refinadas (de trigo, avena y centeno),
mismo si no somos celíacos.
🚫 Multiprocesados (casi todo lo que
viene en caja o paquetes, con esas letritas diminutas son multiprocesados con
agregados que no solo no necesitamos, sino que nos perjudican).
🚫 Lácteos industriales.
🚫 Aceites vegetales refinados (girasol, maíz, mezcla).
Nuestras compras deben incluir:
Verduras y hortalizas (diarias, base
del plato)
- Crucíferas (brócoli, coliflor, kale, repollo, coles de Bruselas) →
ricas en sulforafano, favorecen detoxificación hepática y reducen riesgo
tumoral.
- Vegetales de hoja verde (espinaca, acelga, rúcula, berro) → altos en magnesio
y clorofila, protegen huesos y reducen acidez.
- Zanahoria, remolacha, calabaza → betacarotenos antioxidantes.
- Ajo, cebolla, puerro → compuestos sulfurados anticáncer.
Frutas (moderadas, 1-2 por día)
- Frutos rojos (arándanos, moras, frutillas) → polifenoles, quercetina,
acción antiinflamatoria.
- Granada → protege hueso y endotelio.
- Limón y cítricos → vitamina C, colágeno óseo.
Proteínas (fundamentales para evitar
sarcopenia)
- Pescados grasos salvajes (salmón, sardina, caballa) → omega-3 potentes
antiinflamatorios.
- Huevos camperos (preferir los de yema naranja, delata que la gallina
tuvo alimentación natural o a base de maíz; no comprar los de yema pálida)→
colina, vitamina D natural.
- Carnes magras y variadas (pollo, hígado, riñón, mondongo, chinchulines,
achuras en general bien desengrasadas, también favorecen la microbiota
intestinal) → proteína biodisponible.
- Legumbres en moderación, pequeñas cantidades, pueden estar en una
ensalada (lentejas, garbanzos) → fibra + proteína, pero evitar exceso
nocturno.
Grasas saludables
- Aceite de oliva extra virgen (crudo), aceite de coco primera prensa. Eliminar
aceites de girasol, maíz, colza o cualquier mezcla. Evitar los fritos y
salteados en aceite. Todo se puede cocinar con agua o al horno sin
necesidad de calentar aceites.
- Palta → magnesio, potasio, grasas buenas.
·
Frutos secos y semillas, no deberían
ser más de lo que entre en un puño cerrado. Los excesos producen grasas
innecesarias.
·
Frutos secos (nueces, almendras), sin
sal, lo más natural posible → omega-3 y calcio vegetal. Seis nueces de Brasil por
día, cubre la dosis necesaria de selenio: antioxidante, refuerza inmunidad y repara células.
- Semillas de lino y chía (poner a remojo por varias horas una cucharada
de linaza y una cucharada de chía; después lo mezclamos con cualquiera de
las comidas) → lignanos + fibra + omega-3 vegetal.
- Semillas de girasol y de calabaza, sin sal, lo más natural posible.
Cereales/tubérculos (con moderación,
preferentemente en el día)
- Quinoa, trigo sarraceno, mijo → sin gluten, ricos en magnesio.
- Batata → antioxidantes y bajo índice glucémico.
Especias y condimentos
- Cúrcuma + pimienta negra → potente antiinflamatorio natural.
- Jengibre → digestivo,
antioxidante.
- Romero, orégano → antimicrobianos y antioxidantes.
- Clavo de olor molido → antimicrobianos, antiinflamatorio y
antioxidantes.
Bebidas e infusiones
- Té verde o macha → catequinas anticáncer.
- Infusión de cúrcuma o jengibre.
- Agua con buen aporte de magnesio. Lo ideal es agregar un poquito de
sal del Himalaya a la botella de agua. Si el agua no tiene minerales, solo
hincha el cuerpo, inflama. Con una pizca de sal del Himalaya o sal marina,
le damos los minerales (electrolitos) que permiten que el agua entre en
las células y cumplan las funciones que necesitamos que cumplan: reparación
y nutrición celular, generación de ATP –energía–, sinapsis –conexiones
neuronales–, etc.).
3. Suplementación clave 💊
(ajustada según analítica y supervisión médica, aquí lo
esencial con respaldo científico)
1.
Vitamina D3 + K2 → regula calcio, fortalece huesos y mejora inmunidad.
2.
Omega-3 (EPA/DHA) → antiinflamatorio sistémico, protege hueso y sistema inmune.
3.
Magnesio (bisglicinato o malato) → regula contracción muscular, calma sistema nervioso, protege hueso.
4.
Vitamina C + Calcio + Zinc → antioxidantes, refuerzan inmunidad y reparación celular.
5.
Probióticos multiespecie → salud intestinal, mejor absorción de nutrientes, modulan inflamación.
6.
Cúrcuma (curcumina biodisponible) → reduce inflamación y dolor óseo.
7.
Colágeno hidrolizado + magnesio → soporte estructural de hueso y cartílago.
4. Lo que NO debe faltar cada día
- Dos a tres huevos, de preferencia duros (sacian el hambre y son muy
completos en nutrientes)
- Vegetales verdes (base antiinflamatoria y prebióticos, alimentan la
microbiona “buena” del intestino).
- Alimentos fermentados: chucrut, vinagre de manzana, yogur natural sin
azúcar, queso azul o roquefort, queso tipo parmesano, cualquier queso “oloroso”,
fermentado; pickles o cualquier otro alimento en vinagre, kéfir… Si es
casero, mejor, porque muchas veces, hasta el chucrut que se vende en los
negocios, el industrializado, está pasteurizado, y la pasteurización mata
los probióticos buenos que están en los fermentados y queremos incorporar
a nuestro intestino.
- Evitá consumir el vinagre puro para que no descalcifique los dientes.
Sí es muy bueno tomar, al final de las comidas, una cucharada de vinagre
diluida en un vaso de agua. Eso te da un buen PH al cuerpo (igual que
tomar agua con limón en ayunas) y ayuda muchísimo a una buena digestión.
- 🐟 Omega-3 (pescado graso o suplemento).
- Gelatina sin sabor (puede tener un poco de fruta en pedacitos), al
menos uno o dos vasos de gelatina por día.
- 🌞 Vitamina D + K2 (protección ósea e inmune).
- 🌿 Antiinflamatorios: Cúrcuma + pimiento negra. Jengibre, en
cualquiera de sus formas. Clavo de olor molido en postres (sin azúcar) o
cualquier infusión caliente.
- 🌿 Ajo crudo, machacado (una vez machacado o picado se deja reposar
unos 3 minutos antes de incorporarlo en las comidas). Esto mata parásitos
o microbiota “mala”
- 🌿 A la tarde/noche: magnesio (relajación + huesos).
- 🍇 Frutos rojos
(antioxidantes).
- 🤍 Tiempo de ayuno nocturno mínimo 14 h (ciclo circadiano). Por eso se
recomienda hacer una última ingesta a las 18 hs y desayunar tipo 9 a 10 hs
de la mañana, no antes.
5. Ejemplo
de menú circadiano:
🌅
Desayuno
- Infusión de té verde o mate.
- 2 huevos, de preferencia duros para que den saciedad
+ espinaca y cebolla.
- ½ palta.
- 5
nueces.
🕛 Almuerzo
- Ensalada de hojas verdes + brócoli al vapor +
zanahoria rallada.
- Salmón a la plancha con cúrcuma y limón.
- Quinoa
(1 taza pequeña).
- Una
banana de postre.
🌆 Merienda cena ligera
- Crema de calabaza y cúrcuma con aceite de oliva
crudo.
- Pechuga de pollo grillada o pescado blanco.
- Infusión relajante (tilo o melisa).
Cómo resetear el cuerpo y ganarle a las enfermedades autoinmunes
1 - No lleves el enemigo a tu casa:
No compres más
azúcar ni edulcorantes (de ningún tipo). No más jugos, ni gaseosas.
No compres
multiprocesados.
No compres harinas blancas. Si vas a comer algo con harina, que sea integral.
2 - Si querés comer
algo dulce, que sea fruta con pulpa, con su fibra, fruta natural. Ni siquiera
jugos exprimidos.
Hornea algo con harinas integrales, o harinas de garbanzos mezclado con pedacitos de manzana, de banana, o dátiles, o ciruelas, o arándanos, o frutilla... la fruta que te guste, pero siembre con su fibra.
Tampoco exageres, no más de dos frutas por día, el cuerpo no necesita tanta glucosa.
Solo si entrenás,
podés ingerir más hidratos de carbono o frutas de más, pero si hacés ejercicio
en el par de horas que siguen a la ingesta. Así el cuerpo usa ese pico de
glucosa en sangre y lo quema enseguida.
3 - Acostumbrate a la idea de que si te morís por comer algo dulce, no sos vos ni tu cerebro, son las neuronas intestinales gobernadas por la microbiota mala que te están pidiendo dulces. Si no les das azúcar y harinas blancas, se mueren de hambre, por eso te desesperás por comer algo dulce. Cuando es así, contá hasta 10 o hasta 100, salí a caminar, lo que sea. Ganale a la microbiota mala que es la que te perfora el intestino y te hace intestino impermeable. Con el tiempo, si no tenés el enemigo en casa (azúcares), vas a ver que vas a tener más autocontrol sobre tu dopamina (esas ganas terribles de comer lo que no debés).
Todos tenemos microbiota buena y mala. Tenemos que incrementar lo más posible la microbiota buena (con pre-bióticos, o sea, con fibras de frutas y verduras, yogurt natural sin azúcar, fermentados, kefir, chucrut, queso azul, vinagre de manzana... todo lo que sea fermentado).
La microbiota
mala se reduce cuando la matás de hambre.
¿Cómo notás que
la pudiste dominar la dopamina y matar la mala microbiota? (el proceso llevará
un par de meses de mucha disciplina):
· Te bajará la inflamación de todo el
cuerpo, sobre todo el famoso "vientre de embarazada". Estarás menos
hinchada, sin flatulencias, de mejor humor, más ágil, durmiendo mejor
· Si no hay inflamación, no hay más dolor.
El dolor viene por todas las inflamaciones o "itis": gastritis,
artritis, pancreatitis, colitis, celulitis,... vivimos inflamados y volviendo
loco al sistema inmune por mantener malos hábitos alimenticios. con estos
cambios de hábitos, se terminan las enfermedades autoinmunes.
4 - El ejercicio
no es opcional, es obligatorio, toda la vida.
Es fundamental
durante todo el día, a toda edad. el ejercicio acelera el buen estado de salud,
tanto físico como mental.
Nuestro cuerpo sufre o envejece, no por la edad sino por malos hábitos alimenticios y falta de ejercicio.
No se trata de matarte en un gimnasio.
Se trata de moverse todo el día: caminar, subir escaleras, hacer la limpieza de la casa, hacer jardinería...
Si tenés vida
sedentaria, como yo, que trabajo mucho con la pc, no hay que olvidar los snacks
de ejercicio. Se trata de levantarse a cada rato para estirar el cuero, hacer
alguna sentadilla, salir del escritorio para hacer cualquier tipo de ejercicio.
Hay muchos videos
en YouTube que enseñan a hacer bien infinidad de ejercicios, sin necesidad
de ir al gimnasio, sin precalentamientos, tan solo moviendo en casa músculos y
articulaciones que deberían estar siempre activos.
Podés ir al gimnasio,
pero tampoco se necesita tanto.
Se recomienda
mucho los ejercicios de fuerza (mancuernas o botellas cargadas de agua o arena
sirven).
Si duele algo, no
hagas reposo (salvo que sea una fractura, obvio). Si te duele la cintura,
estirá la columna. En YouTube también hay muchos fisioterapeutas dándote
instrucciones de cómo corregir esos dolores. Todo se puede hacer en casa.
Hay que hacerlo
con regularidad. No es pasarse la vida haciendo ejercicios intensos, pero sí
con regularidad.
5 - Acostumbrate a vivir con el ciclo circadiano, de día, con la luz solar. La noche no es para comer. Lo que comas cuando no haya luz solar, se fermenta en el estómago y el intestino, porque el metabolismo se apaga, no funciona de noche.
Es una locura
cenar. A la noche, el metabolismo se dedica a repararse, no lo volvamos loco
obligándolo a digerir también semejantes cenas!!
Durante las primeras seis horas de sueño, el cuerpo se dedica a reparar, los músculos, células de todo el cuerpo... en la 7ma. y 8va. hora, repara y limpia el cerebro. Por eso, si dormimos menos de 8 horas, nos sentimos cansados y no coordinamos.
Lo ideal es comer
de día, a partir de mitad mañana, hasta la merienda cena poco antes de que
desaparezca la luz solar.
Si logramos
ayunos intermitentes (de 14 a 16 horas, solapadas sobre las horas de sueño),
mejor, porque es cuando el cuerpo hace autofagia, si queda alguna célula
senescente (alguna célula muerta) dando vueltas por el cuerpo, es cuando el
cuerpo se la saca de encima.
6 - Acostumbrate
al desayuno ideal:
Siempre 2 ó 3 huevos (son muy completos en vitaminas) y prebióticos (alimento vegetal para tu microbiota buena). Puede ser cualquier verdura, semillas de girasol o calabaza, semillas de chía y linaza en remojo desde el día anterior, mezclado con yogurt natural sin azúcar (yo me hago yogurt griego en casa, con la yogurtera). Yo le agrego canela, jengibre en polvo, semillas de sésamo molidas, o una pizca de clavo de olor molido... todo esto se va incorporando de a poco, si no estás acostumbrada. Yo tengo todo en una bandejita que ya está preparada para mi desayuno. Te mando foto.
No te tienen que
faltar las proteínas (alimentan músculos, huesos y el cerebro!!"). Repartí
las proteínas entre el desayuno, almuerzo y la merienda/cena.
7 - Usá solo aceites de cadena corta. No uses más aceites de girasol, de maíz, mezclas... Son malísimos. Lo que te ahorrás en las comidas, lo gastás en remedios. Usá solo aceites de cadena corta: aceite de oliva primera prensa, aceite de coco, aceite de maní, aceitunas, maní, crema de leche...
Reemplazá las mayonesas multiprocesadas por mayonesa hecha por vos con aceite de oliva, huevo y limón. Y si sos vago/a, como yo, usá yogurt natural para reemplazar la mayonesa.


