Moradas sanmartinianas











Foto 1: Casa donde habitó el General San Martín en Boulogne-sur-Mer (Grand Rue 113), norte de Francia.
Foto 2: Instituto Sanmartiniano, CABA.
Foto 3: Residencia de San Martín en Grand-Bourg, cerca de París.

El Instituto Sanmartiniano, sito en la intersección de las calles Mariscal Castilla y Alejandro Aguado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, no es una réplica de la residencia que tuvo el General San Martín en Boulogne-sur-Mer, sino de la casa que habitó a siete kilómetros de París, en la localidad de Grand-Bourg (réplica con leve modificación de escala).



El 25 de abril de 1834, San Martín adquirió la casa de Grand-Bourg gracias a la ayuda económica de su amigo y antiguo compañero de armas, Alejandro María de Aguado.
Aguado estaba radicado en Francia. Era un acaudalado banquero, mecenas artístico y había sido consejero económico del rey Fernando VII hasta la muerte del rey en 1833. Se desempeñaba como intendente de la comuna de Evry, en la que estaba comprendido el predio de Grand-Bourg. Allí residía en el castillo Petit-Bourg.
Por causalidad, y no por casualidad, Grand-Bourg le dio nombre a la plaza ubicada frente al Instituto Sanmartiniano y la calle lateral recuerda a Aguado, quien facilitó que San Martín adquiriera esta casa. Y fue en esta casa cerca de París donde pudo vivir con su hija Merceditas ya casada con Balcarce y donde se criaron sus dos nietas, Mercedes y Josefa (hecho que recuerda el monumento frente al Instituto Sanmartiniano).


A fines de 1824, San Martín había fijado su residencia en Bruselas, Bélgica, donde hoy se encuentra en Parque de Woluwe-St-Lambert, colocando a su hija en un pensionado de señoritas. Allí estuvo hasta 1830 en que San Martín abandonó Bruselas y se trasladó a París.
Su situación económica era muy difícil, subsistía gracias a las rentas exiguas de su finca mendocina y de una casa porteña. La pensión que le asignara por decreto el gobierno peruano ya no se le pagaba y los gobiernos de Chile y de Argentina tampoco lo ayudaban en el exilio.
Al regresar a Francia en 1830, el reencuentro con Aguado fue de providencial ayuda económica. San Martín escribiría más tarde en sus cartas: “Me puso a cubierto de tal indigencia. A él debo, no solo mi existencia, sino el no haber muerto en un hospital”. Así adquirió su finca en Grand-Bourg. Un año después, compró también una casa en París, en la Rue Neuve Saint-Georges. Pasaba en la capital temporadas muy breves; la mayor parte del año permanecía en su finca de campo, junto al Sena, vecino de Aguado, a quien visitaba con frecuencia.
La casa tenía un piso bajo y dos altos: en planta baja se ubicaba el salón, el comedor y la cocina; en el primer piso cinco habitaciones y otras tres en el segundo. El techo era de pizarra. La rodeaba un vasto parque: una huerta con árboles frutales, un invernáculo y un jardín que él mismo cuidaba.
Los disturbios revolucionarios de 1848 hicieron que San Martín se mudara nuevamente. Las barricadas de los obreros en las calles parisienses, las fogatas y las ejecuciones le parecieron un espectáculo deplorable. Se dirigía a Londres, pero prefirió quedarse en Boulogne-sur-Mer con la esperanza de regresar a París cuando todo se calmara.
Llegó a Boulogne-sur-Mer, ciudad medieval levantada sobre el Canal de la Mancha, en marzo de 1848. Vivió en su casa burguesa de Grand Rue 113, cerca de la “ciudad vieja” (casco antiguo de Boulogne-sur-Mer). En tiempos de San Martín, esta calle se llamaba Víctor Hugo, detalle que le fascinaba porque admiraba al escritor. Dos banderas, una de Francia y otra de Argentina y una placa en el frente identifican hoy la casa. Alquiló dos pisos, el segundo y el tercero. El propietario se llamaba Adolfo Gerard. Fue escritor y periodista y se hizo muy amigo del General. Allí vivió hasta el día de su muerte, el 17 de agosto de 1850. Estuvo enterrado en esta ciudad hasta 1861. A Buenos Aires recién llegó en 1880.
La casa de San Martín hoy es propiedad de la Nación Argentina y está custodiada por militares argentinos. En muy buen estado, cobija placas, banderas y banderines distribuidos hasta en el patio. Casi todo lo que se presenta como mobiliario u objetos íntimos de San Martín son réplicas. Una escalera ancha y suntuosa de madera comunica con los pisos de arriba. El dormitorio de San Martín (reproducido en nuestro Museo Histórico Nacional, en Parque Lezama) es austero y desde la ventana se ven serranías y hacia el este, el mar.
En la costanera (calle Saint Beuve), cerca del puerto, se levanta el monumento a San Martín, escultura ecuestre inaugurada el 24 de octubre de 1909 ante la presencia de granaderos transportados por la fragata Sarmiento.
Boulogne-sur-Mer fue una base importante de los alemanes en la Segunda Guerra Mundial. El 15 de junio de 1944 los aliados bombardearon destruyendo la ciudad. Las fotos son ilustrativas. Milagrosamente se salvó la ciudad vieja y el monumento a San Martín.

La casa de Bruselas, hoy demolida dio lugar al actual Museo del Tranvía, pero una escultura ecuestre (la que conocemos repetida decenas de veces) todavía le recuerda en medio de ese parque. Al igual que otra similar en la zona portuaria de Boulogne-sur-Mer.

2 comentarios:

  1. Mirá Tami que justo. Desde la asociación enviaron una circular promocionando una visita al Instituto Sanmartiniano diciendo "Una visita a la réplica de la vivienda donde el General San Martin pasara sus últimos días de vida en Bulogne Sur Mer, Francia". Aparte de poner Martín sin acento, toda la frase me dio mucha, pero mucha vergüenza ajena.

    ResponderEliminar
  2. muy completa la info
    Vicky Gazzanego

    ResponderEliminar