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Entendiendo nuestras ondas cerebrales: Delta, Theta, Alfa, Beta y Gamma



Nuestro cerebro produce información que transmite a través de impulsos eléctricos (ondas cerebrales) que viajan por medio de las neuronas. Esta actividad, así como la relación entre las ondas cerebrales y los diferentes estados de consciencia, hoy es observable en un electroencefalograma o EEG. Esto permite estudiar los estados de relajación, de meditación, de concentración intensa, de vigilia, hipnagogia, hipnosis, de sueño profundo, sueños lúcidos, estados alterados de conciencia, etc.
Al mismo tiempo, acorde a la edad, se pueden detectar cinco tipos principales de ondas cerebrales: Delta, Theta, Alfa, Beta y Gamma.
Los adultos tienen los cinco tipos de ondas, no así los niños.

Los bebés en el primer año están en Delta. En esta vibración no es que no perciban lo que pasa a su alrededor, prestan atención pero todavía no pueden responder al medioambiente. Reciben las señales pero sus músculos todavía no coordinan, no tienen la habilidad para responder. Quieren hacer algo o expresarse y no le entienden, por lo que se pueden frustrar y expresar con el llanto.
Al año y medio el niño mira el mundo. Mira y registra todo lo que ve.
Las ondas Delta son el nivel más bajo (ondas de mayor amplitud y menor frecuencia, registrando entre 1 y 3 Hz –ciclos por segundo o cps, reemplazados por hercios o Herz a partir de los años ´70–).
En los adultos, están presentes cuando dormimos. Nunca llegan a cero, pues eso significaría la muerte cerebral. Se generan durante el estado de ‘sueño profundo’.

De los dos a seis años, el infante está en Theta /zeta/, llamada la onda de la hipnosis. Es la vibración de la gran imaginación, mezclando el mundo imaginario y el real. Puede pasar horas haciendo comida con barro o casitas y herramientas con palitos.
En estos primeros seis años el niño está en estado de hipnosis registrando en el subconsciente toda la información que recibe y va así modelando su Ser. Condicionado por esta información que recibe, va a adquirir o no autoestima.

A los seis años comienza a tener conciencia.
Así como en los niños, en el adulto las ondas Theta /zeta/también son las de la hipnosis. Si nos quieren hipnotizar nos ponen en Theta y la información va directamente a la mente subconsciente. Son ondas de mayor amplitud y menor frecuencia (entre 3,5 y 8 Hz). Se alcanzan bajo un estado de calma profunda. Es cuando nos conectamos con nuestro Yo interior y con meditaciones profundas. Es cuando trabaja la imaginación: la persona que está fantaseando (o soñando despierta), se encuentra en este estado, al igual que quien, tras conducir un rato, súbitamente se da cuenta de que no recuerda como ha hecho los últimos tramos. Es un estado de inspiración de ideas y soluciones creativas, en el que las tareas realizadas se han automatizado y ya no se necesita tener control atencional y consciente sobre su ejecución, pudiendo el sujeto distanciarse de ellas mentalmente. Es decir, que su mente esté en “otro sitio” (o como solemos decir, “en la luna” o “en off”).

A los doce años, el niño desarrolla el nivel de ondas Beta y cambia de nivel escolar, pasando de la primaria a la secundaria, entendiendo niveles más altos y percibiendo el tiempo y el espacio.
Las ondas Beta se producen cuando el cerebro está despierto y en intensa actividad mental. Son ondas amplias y de mayor velocidad de transmisión (su frecuencia oscila entre 14 y 30 Hz). Cuando una persona está dando un discurso, estudiando, realizando un problema de matemáticas, etc. su cerebro emite este tipo de ondas.

Las ondas Alfa aparecen en estado de conciencia calma. Alfa presenta un estado de escasa actividad cerebral y relajación. Son ondas más lentas y de mayor amplitud que las ondas Beta (su frecuencia oscila entre 8 y 14 Hz). Una persona que ha terminado una tarea y se sienta a descansar, da un paseo o disfruta del paisaje, pasa a este estado. Es el estado que favorece la creatividad, la memoria y la intuición.

Cuando nos vamos a dormir, las ondas cerebrales van pasando sucesivamente de Beta a Alfa, Theta, hasta llegar a Delta. Durante el sueño se producen ciclos de unos 90 minutos.
Cuando se despierta de un sueño profundo, la frecuencia de las ondas cerebrales se va incrementando progresivamente, pasando de Delta a Theta, luego Alfa y finalmente, Beta. Durante este proceso de despertar, es normal que una persona permanezca en estado Theta durante algún tiempo (pueden ser a menos unos 15 minutos, o más…). Es un estado especialmente creativo y productivo que permite un libre flujo de ideas, aportando soluciones, ideas nuevas o nuevos puntos de vista.
El dicho popular “lo voy a consultar con la almohada” hace alusión a este proceso en el cual, en el estado Theta, antes o después del sueño, surgen ideas o soluciones a temas a resolver.

La presencia de ondas Gamma cerebrales (frecuencia de 25 a 100 Hz) indican que nuestras neuronas están “trabajando deprisa” en procesos cognitivos que coordinan diferentes actividades como la consciencia, la atención, la concentración o el razonamiento, productos de la activación de diferentes áreas cerebrales. Diferentes tipos de información (visual, sonora, interoceptiva, memoria, emociones, etc.) procesadas en diferentes partes del encéfalo dan lugar a una percepción integrada de la realidad. Estos procesos de coordinación también se dan en las ondas beta, pero en gamma la actividad es muy rápida y reflejan actividad “superior” como concentración o razonamiento, así como respuestas explosivas ante situaciones de ansiedad o terror extremas.

En el adulto, aunque se esté en algún estado en particular (en actividad mental produciendo ondas Gamma o Beta, por ejemplo), las ondas Alfa, Theta y Delta también se están produciendo al mismo tiempo en menor escala. Por ejemplo, pueden aparecer ondas gamma durante la concentración haciendo un cálculo, durante un ataque de pánico, ansiedad, o una meditación.
De hecho, las ondas gamma de mayor amplitud y frecuencia registradas se dieron en cerebros de monjes budistas durante la meditación. Reflejan así una actividad eléctrica alta del cerebro en relación con una alta activación emocional o con procesos cognitivos superiores propios de los humanos como la consciencia.

Tamara Le Gorlois

Elevando nuestra frecuencia vibratoria


En términos de espiritualidad y crecimiento personal, “elevar la frecuencia vibratoria” es sinónimo de “mejorar”, “crecer”, “sublimar”…
La frecuencia vibratoria –se mide en hercios (Hz)– indica la cantidad de ciclos que produce una onda en determinada unidad de tiempo –por lo general, un segundo–; a mayor frecuencia, más rápido vibra la onda.
¿Pero cuál es su relación con la espiritualidad? El punto está en que nosotros estamos constituidos por ondas; de hecho, todo el universo son ondas del momento que está constituido por diminutas partículas (quarks y electrones) que se comportan como ondas. Hasta en nuestra más profunda esencia somos ondas cuya frecuencia de vibración varía de un ser a otro.

Aumentar la frecuencia vibratoria favorece la vida en el universo. Y así como se da en el Cosmos, se da a nivel individual: a mayor vibración interna, más rica y creativa será nuestra vida y más sensibles a nuestro entorno, más conscientes de la realidad; se produce el despertar de la conciencia.
Esto se debe a la propiedad de las ondas: cuando una onda se encuentra con un objeto en su camino, solo lo percibe si el tamaño del objeto es mayor que la distancia entre dos picos de la onda (a esta distancia la denominamos “longitud de onda”). Esto significa que cuanto menor es la longitud de una onda, más capacidad tiene de percibir objetos pequeños; se percibe el entorno con más detalle.

Se reconoce la frecuencia de vibración del universo en 432 Hz –432 ciclos por segundo–. La Tierra tiene una vibración natural de 432 Hz; el balance sónico de la naturaleza es de 432 Hz, vibrando en patrones de la proporción de oro Phi. La vibración en proporción áurea unifica las propiedades de la luz, el tiempo, el espacio, la materia, la gravedad y el magnetismo con la biología, el código del ADN y la conciencia.

Nuestra frecuencia vibratoria hace que seamos capaces o no de ver muchos aspectos de la vida. Se nos escaparán muchas cosas si fuera baja, sobre todo considerando que muchos aspectos del universo son muy sutiles, imperceptibles por lo general para nuestra frecuencia. Pero hay forma de aumentarla.
La música en esta frecuencia sintoniza con la geometría musical de la creación; transmuta el alma y el cuerpo dándonos armonía, calma y relajación; vibra con el ritmo cardíaco y con la frecuencia de la doble hélice del ADN favoreciendo la reparación celular, la optimización de la función cerebral y sincronizando ambos hemisferios cerebrales. Los músicos conscientes afinan la nota LA a 432 Hz atribuyéndole un claro efecto sobre la conciencia humana y la actividad celular del organismo. Esta frecuencia fue utilizada por grandes compositores como Mozart y Chopin en sus Nocturnos; hasta los Rolling Stones llegaron a conocer los beneficios de esta frecuencia.
Cantar en esta frecuencia aumenta la capacidad expresiva, libera la carga emocional de los bloqueos energéticos y expande la conciencia.
Tenemos la posibilidad de aumentar nuestra frecuencia haciéndonos conscientes de esto. De hecho, es lo que hemos venido a hacer a este mundo.


Lic. Tamara Le Gorlois 

Los pequeños descansos ayudan al cerebro a aprender cosas nuevas

Se tenía entendido que para aprender algo nuevo, había que practicar y practicar hasta la perfección.
Pero estudios recientes informan que cerebro necesita descansos para consolidar el conocimiento recién adquirido, transformándolo de un recuerdo transitorio a un recuerdo duradero en menor tiempo.

El cerebro usa estos descansos para realizar una «repetición» mental ultra rápida de lo que acaba de aprender (una versión 50 veces más rápida de los movimientos utilizados), repitiendo una y otra vez, reforzando esa nueva conexión neuronal, su memoria y nueva habilidad.

Lo hemos visto al aprender a meditar... es aconsejable, cuando aprendemos algo nuevo, evitar practicar hasta el agotamiento, hasta el hartazgo, lo cual predispone al abandono de la nueva práctica. En cambio, es preferible tomar descansos o pausas.

Esto se aplica a nuevos movimientos, diminutos y repetitivos, de deportistas o músicos, así como a aficionados a aprender temas nuevos. 

Inclusive es aplicable y efectivo en pacientes que hacen ejercicios de recuperación, después de haber sufrido un accidente motriz o cerebrovascular, durante una terapia ocupacional o durante una técnica de neuroestimulación o neuromodulación. 

Se logra, con estos descansos, que la rehabilitación produzca resultados más rápidos.

La investigación realizada por Leonardo Claudino y otros investigadores, liderados por la científica Marlene Bönstrup del NIH, registraron la actividad cerebral de 33 voluntarios diestros mientras aprendían a escribir una secuencia de números con la mano izquierda en el teclado.

Los voluntarios tenían que escribir tantas secuencias como fuera posible durante diez segundos y luego tomar un descanso de diez segundos.

Ya se había observado en estudios anteriores que, tras breves intervalos, los voluntarios mejoraban la velocidad y precisión al teclear nuevas secuencias numéricas.

Pruebas de magnetoencefalografía demostraron que las rápidas «repeticiones» que el cerebro hace de lo que acaba de aprender (una habilidad de dos segundos se repite en el cerebro en la escala de milisegundos), produce la consolidación del aprendizaje en una escala de tiempo mucho más rápida de lo que se creía.

En la práctica, esto implica transferir la memoria desde el hipocampo, donde se guardan los registros temporales, a áreas del neocórtex, donde se encuentra la memoria más duradera.

Se creía que solo durante el sueño, cuando el cerebro está más libre de estímulos sensoriales externos, se producía este proceso de consolidación.

Ahora entendemos que los recuerdos también se consolidan casi simultáneamente con la práctica.

Se recomienda, entonces, en vez de practicar hasta el agotamiento, hacerlo diez veces, por ejemplo, luego tomar un descanso y luego repetir la secuencia.

Esta técnica, obviamente, también es aconsejable aplicar en las prácticas pedagógicas en las escuelas o universidades, incluyendo estos descansos.

Todavía no se sabe con certeza la duración ideal de un descanso para la consolidación óptima de los nuevos aprendizajes. En los estudios controlados en laboratorio, se tomó como parámetro, diez minutos de práctica y diez minutos de descanso.

 «Es importante que el estudiante tenga estos períodos de descanso, porque su cerebro estará activo, a pesar del descanso, este es nuestro descubrimiento. Su hipocampo y su corteza estarán realizando estos intercambios, que consolidarán el aprendizaje reciente», afirma Leonardo Claudino.

La investigadora en psicología cognitiva Barbara Oakley, en su libro «Aprender a aprender», explica que el cerebro funciona de dos maneras diferentes, que se complementan en el aprendizaje: uno es el modo enfocado (cuando estamos prestando atención a un ejercicio, una clase, una disertación, etc.) y el modo difuso (cuando el cerebro está relajado).

Según Oakley, el cerebro necesita cambiar entre el modo enfocado y el difuso para aprender de manera efectiva.

Relajar la mente, ya sea dando un paseo o cambiando de actividad, ayuda directamente a mejorar el aprendizaje y la resolución de problemas.

«Cuando estás atascado en una tarea de matemáticas, lo mejor que puedes hacer es cambiar el enfoque y estudiar algo de geografía. De esa manera, podrás salir adelante cuando vuelvas a las matemáticas», sugiere Oakley.

Queda claro con esto que, incluso durante el descanso, el cerebro nunca deja de aprender.

Cómo estudiar desde los audiolibros o podcast

Te cuento cómo estudiar... (nutrición, calidad de vida, IA, inteligencia emocional, bienes raíces, libertad financiera..., lo que sea) desde los audiolibros o podcast, material gratuito donde entrevistan a los escritores, científicos o especialistas del tema que te interesen.

✅  Busco en YouTube audiolibros o podcast serios sobre el tema. Si el canal es bueno, suscribirse y darle like es un win-win (todos ganamos). Los algoritmos nos darán más material, muy bueno, que ni sospechábamos que habría en la Web.

🌜 Si es de noche, de madrugada o primera hora de la mañana y estoy desvelada en la cama, lo escucho con auriculares, aunque me duerma escuchándolo (eso es programación neurolingüística, te resetea el cerebro).

🌞  Si es de día, busco el video en la PC.
Le doy clic, bajo el video, donde dice "más...". 
Así se despliega un menú donde busco "Mostrar transcripción" (abajo, en letras azules, antes de llegar al chat de comentarios). 
Hago clic en Mostrar transcripción.
Le doy pausa al video. Voy a la transcripción que aparece a la derecha.
Con el botón izquierdo del mouse selecciono todo el texto (de abajo hacia arriba es más rápido).
Con el botón derecho, copio.
Pego el texto en una hoja word. Guardo en una carpeta predeterminada que ya tengo en mis archivos.

Le voy pasando al ChatGPT párrafos de 3000 palabras aproximadamente (es lo máximo que puede procesar) y le pido que me de el texto, sacando la línea del tiempo, sin sacar contenido, en prosa, legible, respetando la puntuación. 
Después le pido a ChatGPT que me de un resumen sinóptico. 

Estudio con todo eso (guardado en la hoja Word o en mi blog de notas https://keep.google.com)

Si bien está bueno no gastar en aplicaciones irrelevantes, es interesante pagar por:

✅  Las versiones pagas de YouTube Premiun (USD 5,45), porque me permite ver todos estos videos sin publicidad y me permite descargarlos para escucharlos cuando viajo y sin tengo señal.

✅  Lo otro que pago es el ChatGPT Pro (U$S 19,99) porque lo uso día y noche, para todo. ChatGPT es mi asistente. mi teacher a domicilio 24/7

No es gasto, es inversión. Invierto en mí, en aprender, en educarme, en fortalecer mi autosuficiencia.

El éxito nos llega cuando nos preparamos. 😉
¿Esto se compara con una carrera universitaria? Obviamente, no. Pero bien sabemos que hay muchos de estos temas que son básicos para sobrevivir al sistema que no se dictan en la universidad y nos pueden ayudar en forma exponencial. Todo suma.

Lic. Tamara Le Gorlois

Hacks para estudiar en forma inteligente – Resumen en 6 pasos

🔹 1. Truco de la expectativa contra la Ley de Parkinson

  • Establecé sesiones cortas de estudio (20 a 30 minutos).

  • El cerebro deja de resistirse al ver que es un compromiso breve.

  • Muchas veces, una vez que empezás… ¡seguís más tiempo!

  • Tip: Anotá exactamente qué vas a estudiar en ese bloque (ej.: “IA, Aminoácidos... lo que sea”).

¿Qué dice la Ley de Parkinson?

"El trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine."

Cyril Northcote Parkinson, historiador y ensayista británico, formuló que, si tenés mucho tiempo para hacer algo, vas a tardar mucho más, aunque la tarea no lo requiera.

Tu mente se relaja, se dispersa, se distrae, y la tarea se alarga innecesariamente. No porque sea compleja, sino porque te diste demasiado margen para hacerla.

Ejemplo: Si decís, "Tengo toda la tarde para escribir un párrafo", seguramente te tomarás toda la tarde, con mil pausas, bloqueos creativos y vueltas innecesarias.

Pero si decís: "Tengo 20 minutos para escribir esto". Te enfocarás de manera eficiente.


🔹 2. Regla 80/20 (Principio de Pareto)

  • El 20% del contenido genera el 80% de los resultados.

  • Enfocate en lo más preguntado en exámenes o la idea principal.

  • Pregúntate qué temas son clave.

  • No pierdas tiempo en lo que ya sabés o en detalles irrelevantes.


🔹 3. Estudio con temporizador (Técnica Pomodoro)

  • Estudiá 30 minutos como si tuvieras una emergencia.

  • Después, tomá 5 minutos de descanso sin culpa o hacer snacks de ejercicios.

  • Repetí el ciclo 3 o 4 veces.

  • Ayuda a evitar el agotamiento mental y mejora el enfoque.

Francesco Cirillo ideó la Técnica Pomodoro dividiendo las tareas en bloques de trabajo concentrado de unos 25 minutos, seguidos de pequeños descansos. El nombre "pomodoro" (tomate en italiano) que le dio a cada bloque proviene del temporizador de cocina con forma de tomate que usaba cuando desarrolló esta técnica.

🔹 4. Enseñar para aprender (Método Feynman / Einstein)

  • Explicá lo aprendido como si se lo contaras a un niño de 5 años.

  • Si te trabás, volvé a estudiar ese punto y simplificalo aún más.

  • Explicar obliga al cerebro a procesar profundamente la información.

  • Hacelo en voz alta o por escrito.


🔹 5. Autoevaluación activa

  • En lugar de releer pasivamente, cerrá el libro e intentá recordar.

  • Escribí lo que recuerdes sin mirar los apuntes.

  • Usá tarjetas de memoria (flashcards) para ponerte a prueba.

  • Este método está científicamente probado para fijar mejor el contenido.


🔹 6. Dormir y moverte (aliados invisibles del estudio)

  • Dormí 7 a 8 horas para consolidar lo aprendido.

  • El cerebro fija el conocimiento durante el sueño, no mientras estás despierto.

  • Hacer ejercicio (aunque sea una caminata breve) mejora la memoria y concentración.


Resumen final: tu fórmula para estudiar mejor

✔️ Estudiá en sesiones cortas de 20-30 minutos.
✔️ Aplicá la regla 80/20 para enfocar tu energía.
✔️ Usá temporizadores para mantenerte presente y concentrado.
✔️ Explicá lo aprendido para reforzarlo.
✔️ Practicá con autoevaluación activa.
✔️ Dormí bien y mové el cuerpo para potenciar el cerebro.

Neurosalud: beneficios de viajar

Podemos elegir ser turistas o viajeros; correr o detenernos... Cualquiera sea la opción, es inevitable el impacto que se produce en nuestras vidas y forma de ver el mundo.

 

Muchos especialistas hablan sobre el gran impacto que en la salud mental tienen los viajes. Por solo nombrar algunos, podemos hacer referencia a la doctora Patricia O’Donnell (psiquiatra y psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina –APA–); el doctor Claudio G. Waisburg (médico y neurocientífico, director del Instituto SOMA y ex jefe de Neurología Infantojuvenil de INECO y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro); Adam Galinsky (profesor de la Columbia Business School, autor de numerosos estudios sobre la conexión entre la creatividad y los viajes internacionales); y el renombrado Profesor William W. Maddux.

Todos nos ofrecen una reveladora perspectiva: viajar por el mundo no solo es una experiencia emocionante, sino un catalizador para expandir nuestra mente y creatividad. Cada nuevo destino representa un desafío que nos obliga a repensar nuestras formas de ver el mundo. Esta capacidad de adaptación mental, esta flexibilidad cognitiva, se fortalece con cada aventura que emprendemos.

 

Al entrar en contacto con culturas distintas, no solo nos enfrentamos a situaciones inesperadas, sino que también aprendemos a comunicarnos de maneras diferentes y a comprender costumbres ajenas. Este ejercicio constante de adaptación mental agudiza nuestra capacidad para aprender y mejora nuestra habilidad para encontrar soluciones creativas ante cualquier desafío. Enfrentar lo desconocido nos permite descubrir talentos ocultos, recursos internos y fortalezas que enriquecen nuestra inteligencia emocional y fortalecen la confianza en nosotros mismos.

Las vivencias en el extranjero no solo promueven la flexibilidad mental, sino que también profundizan y entrelazan nuestra manera de pensar.

Los viajes encierran una dualidad fascinante: por un lado, ofrecen disfrute y placer; por otro, nos empujan fuera de nuestra zona de seguridad, provocando cambios profundos en nuestro interior. Viajar también tiene un impacto positivo en la salud mental y emocional: estimula la producción de endorfinas, nos vuelve más audaces y despierta nuestra capacidad de asombro. Cada recorrido ofrece una pausa de la rutina y se convierte en una oportunidad para reencontrarnos con nosotros mismos.

Al emprender un viaje, nos alejamos de lo cotidiano e ingresamos en un tiempo distinto, como si fuese un juego con reglas propias, con un inicio y un final definidos. Es una especie de rito de paso que nos coloca en una fase de transición que puede transformarnos.

 

Los beneficios de viajar no se limitan a la relajación. Se estimula el pensamiento lateral, se despierta la curiosidad, se aviva el deseo de saber. Lo nuevo —y también lo inédito que podemos encontrar dentro de lo familiar— tiene el poder de cautivarnos. Viajar como exploración nos adentra en territorios desconocidos, y en ese recorrido, casi inevitablemente, se inicia un viaje hacia nuestro mundo interior. Por eso, viajar significa descubrir tanto el mundo exterior como las profundidades de uno mismo, y también reavivar la pasión por aprender y comprender.

 

Estas vivencias dejan una huella profunda en el cerebro. La experiencia se graba intensamente en nuestra memoria y contribuye al aumento de conexiones neuronales, gracias a la motivación que despierta y los cambios que promueve. El psicoanalista Sigmund Freud, por ejemplo, contempló la escultura de Moisés durante un viaje a Roma, y una década más tarde escribió un ensayo brillante sobre esta obra de Miguel Ángel. Así, cualquier persona que se abra a la sorpresa de un viaje puede encontrar dentro de sí una creatividad inesperada.

 

El arte, los paisajes naturales, o un encuentro humano profundo pueden provocar un movimiento interior que nos lleva a una experiencia transformadora. Cada viaje es distinto según la personalidad de quien lo emprende, su disposición emocional, su curiosidad, su flexibilidad y capacidad de entrega.

 

¿Por qué viajar nos hace bien?

 

Favorece el autoconocimiento

Salir de la rutina y disponer de más tiempo propicia un contacto más profundo con uno mismo. Es una oportunidad para hacernos preguntas significativas: ¿por qué elegimos cierto destino? ¿Qué emociones despierta? Al dejarnos tocar por esas preguntas, podemos descubrir qué nos inspira, qué nos moviliza, y así abrir un proceso interior activado por la intensidad del momento. Una mirada contemplativa puede marcar el inicio de un nuevo camino interno.

 

Reduce el estrés

Viajar reduce los niveles de estrés, eleva la producción de endorfinas y activa los circuitos cerebrales del placer. Estos efectos se reflejan en un aumento de las conexiones neuronales. El cerebro aprende mejor cuando se encuentra motivado, y viajar, cuando implica una inmersión real en la cultura y la vida local, desafía al cerebro y lo estimula. Hablar el idioma del lugar, por ejemplo, tiene un efecto profundo y positivo en nuestras redes neuronales.

 

Estimula la creatividad

Artistas, escritores y científicos han compartido cómo los viajes pueden romper bloqueos creativos. Estar en un entorno nuevo, lejos de los condicionamientos habituales, puede liberar la imaginación y facilitar el surgimiento de ideas nuevas.

 

Desarrolla el pensamiento lateral

La experiencia multicultural amplía la variedad de pensamientos, ayuda a encontrar soluciones desde distintos ángulos, y favorece la capacidad de hacer asociaciones creativas. Esto ocurre tanto durante el viaje como al regresar, cuando el aprendizaje empieza a integrarse.

 

Amplía la mirada y modera el chauvinismo

Como decía Aldous Huxley, “Viajar es descubrir que todos están equivocados acerca de otros países”. Un estudio de universidades como Rice, Columbia y Carolina del Norte reveló que al vivir fuera de nuestro país, obtenemos mayor claridad sobre nuestra identidad, lo cual nos empuja a revisar nuestras creencias y a mirarnos con ojos nuevos.

 

Facilita el acceso a lo espiritual

Viajar a destinos con significado espiritual, o a lugares soñados desde siempre, puede generar una experiencia tan intensa que provoque cambios profundos en nuestra forma de ser. Los viajes con connotación religiosa, por ejemplo, tienen un fuerte impacto emocional y existencial. Incluso, el simple hecho de planificar el viaje ya da inicio a ese movimiento interior.

 

Sirve como inspiración de vida

Viajar abre nuevas puertas para comprender el mundo externo, pero también nos permite acceder a rincones de nuestra subjetividad. Al dejar que el mundo nos toque profundamente, ciertas vivencias pueden marcar un antes y un después en nuestra historia personal. Incluso pueden influir en la forma en que nos contamos a nosotros mismos.

 

Fortalece los vínculos

Compartir un viaje con alguien cercano intensifica las relaciones. La vivencia conjunta de experiencias extraordinarias refuerza los lazos afectivos. Por eso, incluso en contextos de crisis —como en una pareja—, una escapada puede ser una oportunidad para reencontrarse.

 

Potencia habilidades psicológicas

Durante un viaje se despiertan fortalezas como la curiosidad, la apertura mental y la disposición al cambio. Está comprobado que salir de la zona de confort incrementa la valentía, el bienestar emocional y favorece momentos de creatividad e innovación que muchas veces no surgen en la rutina.

 

¿Qué se necesita para que un viaje nos inspire?

Es clave dejar que el mundo exterior nos conmueva hasta lo más profundo. Redescubrir al niño curioso que vive dentro de cada uno y permitirle explorar con una actitud abierta, lúdica y creativa. El viaje se convierte así en un espacio donde el entorno y el viajero se conectan de manera única, generando experiencias significativas y transformadoras.

 

Como decía Antonio Machado: “Se hace camino al andar”. Y con cada paso, se despierta la neuroplasticidad, se crean nuevas conexiones cerebrales y se abren horizontes internos. La clave está en proponerse metas que nos estimulen y disfrutar plenamente del recorrido.


Lic. Tamara Le Gorlois

🧠 Ejercicios para el Gimnasio del Cerebro

La salud mentad depende de una calidad de vida cuidada en todos los aspectos, desde lo nutricional, ejercicios físicos, calidad de sueño, buenas relaciones sociales...

Pero más allá de estos temas ya desarrollados en infinidad de notas, podcast y libros, hay ejercicios prácticos, simples, que podemos poner en acción todos los días. Esto permite crear redes neuronales que mantienen longevo nuestro cerero, inclusive, en mejor estado que nuestro cuerpo físico.  😲

Aquí algunos tips...


1        Reír frente al espejo durante un minuto al despertar

Aunque sea forzada, la risa estimula músculos faciales.

Genera endorfinas, mejora el estado de ánimo.

Deja un “rastro” de alegría en el rostro que contagia al entorno.

Mejora la interacción social y emocional durante el día.

 

2       Ejercicio con lapicera entre los dientes

Imitación de sonrisa muscular (aunque no rías).

Estimula la misma zona neural que una sonrisa natural.

Alternativa útil cuando cuesta reír de forma espontánea.

 

3       Meditación matutina con visualización positiva del día

Visualizá la culminación exitosa de tus tareas diarias.

Estás creando redes neuronales asociadas a esa experiencia imaginada.

Aumenta la confianza, reduce la ansiedad y mejora el rendimiento.

 

4       Meditación nocturna con resignificación de experiencias negativas

Reinterpretar conscientemente los hechos del día.

Transformar emociones negativas en aprendizajes o sabiduría emocional.

Evita que el metaconsciente procese negativamente lo ocurrido.

Mejora la calidad del sueño y el bienestar emocional al despertar.

 

5       Ejercicios de estimulación cuántica y perceptiva

Visualización para manifestar (cuántica aplicada)

Técnica: escribir objetivos concretos, en positivo.

Leerlos antes de dormir para influir desde el metaconsciente.

Crea dirección vibracional + emocional que afecta el entorno.

 

6       Ejercicio perceptivo con sentidos invertidos

Día 1: ver una película solo con audio (sin imagen).

Día 2: ver una película solo con imagen (sin sonido).

Fuerza a tu cerebro a captar información desde sentidos menos entrenados.

Mejora percepción, intuición y lectura no verbal (muy útil para relaciones humanas, ventas, liderazgo).

 

7       Entrenamiento para evitar el estrés crónico

Meditaciones diarias: una a la mañana + una a la noche.

Repetir por mínimo 3 meses para generar estado estable de “no estresabilidad”.

Esto descondiciona emocionalmente y previene enfermedades asociadas al estrés.

Permite tomar decisiones desde un estado cognitivo claro y elevado.

 

8       Claves de alto impacto cognitivo

Focalización atencional selectiva

Aprender a elegir qué percibir y qué ignorar (especialmente en redes sociales).

Todo lo que entra por percepción forma redes neuronales, ¡aún lo negativo!

Entrenarse para decidir en qué enfocar la energía.

 

9       Concentración profunda en un solo tema durante una hora

Duplica la cantidad de conexiones neuronales sobre ese tema.

Mejora la memoria, la comprensión, la capacidad de respuesta y la creatividad.

Muy efectivo para estudiantes, oradores, terapeutas, líderes y vendedores.

 

10   Escritura matutina en estado hipnagógico (semiinconsciente)

Justo al despertar, antes de lavarse la cara.

El metaconsciente sigue activo y fluye la creatividad sin filtro racional.

Ideal para escritura profunda, introspectiva, artística o reveladora.

Mejor momento para plasmar intuiciones, ideas, soluciones complejas.



Conceptos clave para profundizar

El metaconsciente (o subconsciente) funciona durante el sueño y es más poderoso que el consciente.

Las emociones no resueltas del día permean todo el cerebro durante la noche.

El corazón tiene estructuras neuronales, y su vibración emocional influye en el cerebro.

El intestino también se considera “tercer cerebro” (trilogía neuroemocional).

El entrenamiento de la percepción y la decisión atencional son claves para el bienestar mental en la era digital.

La cuántica aplicada a la mente permite explicar fenómenos como la manifestación, la sanación emocional, y los llamados “milagros”.

 


🌿 Recomendaciones complementarias

📘 Libros sugeridos:

·       Neurocuántica  (Dr. Néstor Braidot).

·       Los milagros de la mente  (Dr. Néstor Braidot).

·       El código de las mentes extraordinarias (Vishen Lakhiani)

·       Método Silva (José Silva)

 

Lic. Tamara Le Gorlois