Cinerarios en Buenos Aires. La cremación ya no es un tema tabú

El cinerario en las iglesias católicas sería otro invento argentino

Cuando visitamos nuestros cementerios monumentales con extranjeros, la pregunta infaltable es sobre la posición de la Iglesia Católica frente a la cremación y cuánto se aplica en nuestra cultura.
Hoy nadie cuestiona la cremación de los cadáveres. Pero no siempre fue así. La Iglesia mantuvo su prohibición hasta 1969. Se argumentaba que quienes promovían la reducción de los cuerpos a cenizas lo hacían como forma de negar la existencia de la vida eterna y la resurrección de los muertos.

Donde funcionan los cinerarios

Las parroquias porteñas que ya cuentan con cinerarios son: Nuestra Señora del Pilar, Junín 1898, Recoleta. http://www.basilicadelpilar.org.ar/
San Pedro Telmo, Humberto Primo 340, San Telmo. http://www.iglesiasantelmo.galeon.com/
Cristo Rey, Zamudio 5551, Villa Pueyrredón.
Inmaculada Concepción, José Cubas 2599, Villa Devoto.
Jesús Misericordioso, Pedro Rivera 4591, Villa Urquiza.
Niño Jesús, Murguiondo 4055, Villa Lugano.
Ntra. Sra. de la Candelaria, Bahía Blanca 363, Floresta.
Nuestra Señora de Buenos Aires, Gaona 1730, Caballito.
Nuestra Señora de Caacupé, Rivadavia 4879, Caballito.
Nuestra Señora de los Remedios, Francisco Bilbao 4310, Parque Avellaneda.
Presentación del Señor, Ruiz Huidobro 3521, Saavedra.
San José de Flores, Rivadavia 6950, Flores.
San Juan Bautista, Nueva York 4717, Villa Devoto.
Santa Ana, Pedro Lozano 3167, Villa Devoto.
Santa Julia, Juan B. Alberdi 1195, Caballito.
Santa Magdalena Sofía Barat, Salvador del Carril 2458, Villa Devoto.
Santa Rosa de Lima, Belgrano 2216, Balvanera Sur.
Santos Sabino y Bonifacio, Primera Junta 4095, Parque Avellaneda.
Todos los Santos y Animas, Otero 169, Chacarita.

"Hoy no se habla de resurrección de la carne en el sentido de que se levanten los cuerpos de la tierra, sino que la resurrección de la que habla el Evangelio implica una nueva creación", explicó el padre Alejandro Russo, secretario de pastoral de la arquidiócesis porteña.

En el Código de Derecho Canónico de 1917 se reprobaba la cremación "por las perversas ideas de que están imbuidos y los fines depravados que persiguen sus más entusiastas defensores, entre los cuales se cuenta los afiliados a la masonería". Esto fue modificado durante el Concilio Vaticano II y, luego, en el Código de Derecho Canónico de 1983. Ya antes, el ritual de las exequias, de 1969, autorizaba: "Se puede conceder exequias cristianas a quienes han elegido la cremación de su propio cadáver".

Las iglesias reciben cenizas de difuntos
Cada vez más parroquias porteñas instalan cinerarios, donde la gente reza por sus seres queridos.
Los requisitos que piden las parroquias son el certificado de defunción y la autorización de traslado de cenizas, que da el cementerio. No temen que se agote la capacidad porque, según calculó Lagilla, en un metro cúbico caben las cenizas de 5000 personas.
Con excepción de la iglesia del Pilar, que limita su aceptación a las familias que participan en la vida parroquial, las demás iglesias reciben a todos.

Cinerario de la Iglesia del Pilar.
Ubicado en el altar de las reliquias, entrando a la iglesia, a la derecha. Es una cúpula semiesférica de acero empavonado oscuro, el cual está revestido con cintas de plata con frases del Evangelio, coronado con una cruz barroca. Bajo esta "corona" hay una placa de mármol, a modo de lápida, que cubre un pozo bajo la capilla que permite el contacto de las cenizas con la tierra. Este cinerario fue bendecido el 2 de noviembre de 2007.
Ver info: www.basilicadelpilar.org.ar

…Terminada la misa vespertina en la basílica Nuestra Señora del Pilar, en Recoleta, los familiares de cinco difuntos caminaron en solemne cortejo detrás del sacerdote, desde el altar hasta la Capilla de las Reliquias, a pocos metros de la entrada del templo. En sus manos, llevaban urnas en las que, en un pequeño cartel, se indicaba un nombre.
A su turno, Carlos Roldán Vergés, conmovido, se agachó y vació las cenizas de su madre, María Elena Newton de Roldán Vergés, fallecida recientemente, en el cinerario de esa parroquia, una fosa de varios metros de profundidad en la que, desde su inauguración en noviembre último, se depositaron las reliquias de unos treinta fieles.

El servicio de recepción de cenizas de difuntos no es exclusivo de ese templo. Se ofrece también, en forma gratuita, en otras 19 parroquias porteñas -a las que en breve se sumarán tres- y en varias localidades del Gran Buenos Aires. Según su mentor, el padre Miguel Ángel Lagilla, capellán del cementerio de la Chacarita, el cinerario es otro invento argentino. "No conozco que existan de la forma que lo hacemos acá en otro lugar del mundo", dijo Lagilla, luego de mostrar el primero, construido con forma de pila bautismal en el atrio de su parroquia -Todos los Santos y Animas, en Chacarita- en 2002. Allí, los últimos viernes de cada mes, los familiares depositan las cenizas de su ser querido sobre un recipiente que, al bajar la tapa, gira y vuelca las reliquias sobre los casi quinientos restos que descansan definitivamente en ese lugar.

Los padres Lagilla y Eduardo González propusieron la idea al arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, luego de constatar en un documento del Vaticano (el Directorio de Liturgia y Piedad Popular, de 2001) algo que ellos ya venían afirmando: que la sociedad moderna no da lugar a los muertos. Bergoglio no puso objeciones y, en enero de 2006, difundió recomendaciones sobre la instalación de cinerarios. "La arquidiócesis no pide a las parroquias que tengan cinerarios, pero sí sugiere cómo hacerlos si la gente los solicita. Muchas familias no saben qué hacer con las cenizas de los suyos en sus casas, después de haber pasado el primer impacto del duelo", explicó el secretario de Pastoral del arzobispado porteño, padre Alejandro Russo.

"Tener cinerarios en las parroquias no es hacer necrofilia, sino dar a los muertos el lugar que les corresponde en el cuerpo místico que es la Iglesia", explicó Lagilla, y contó que el término usado para denominar estas fosas fue tomado de un ritual de exequias español. "Según nuestro lenguaje correspondería llamarlos ceniceros, pero no nos pareció una palabra digna para esto", dijo el sacerdote.

La cremación de los cadáveres, si bien fue prohibida por la Iglesia durante muchos años (ver aparte) ya es una costumbre en las grandes ciudades. Según los registros de la Chacarita, que analizó Lagilla, hace 20 años se cremaba el 20% de los fallecidos. Ahora optan por este procedimiento el 60% de las familias de los difuntos.

Los motivos más comunes por los que las familias eligen los cinerarios parroquiales son el costo de los cementerios, los trámites y la imposibilidad de "visitar" a los seres queridos con la frecuencia con la que desearían hacerlo por las grandes distancias de las grandes ciudades, como Buenos Aires, y por la inseguridad.

En la iglesia San Antonio de Padua, de Parque Patricios, el cinerario tiene forma de pila. Está, desde abril de 2004, en la entrada del templo y se ve desde la esquina de Lavardén y avenida Caseros. Tiene unos tres metros de profundidad y allí hay 1058 personas. Según mostró en el registro el párroco Jordi Sabaté, se depositan ahora semanalmente las cenizas de más de diez fieles, la mayoría son familias del barrio.

En San José de Flores, el cinerario fue inaugurado en 2004. Luis Villalba, secretario de esa basílica, contó que las cenizas se depositan en grupos de hasta 20 una vez por mes y que ya están completas hasta septiembre. Los familiares "en general, vienen con mucho dolor buscando el amparo de la Iglesia que, en el tema de la muerte, sigue siendo una referencia", dijo Villalba, quien, además, les explica que, si bien el alma del ser querido "vive en otro lugar, su cuerpo, que amó, sufrió y recibió los sacramentos, no debe ser despreciado y tirado en cualquier lado".

Por Silvina Premat
De la Redacción de LA NACION

Otras notas:
Sepulcros de masones en iglesias católicas Morir en Buenos Aires
Entierros, velatorios y cementerios en la vieja ciudad
Famosos en el Cementerio de Chacarita

4 comentarios:

  1. El leer la nota me causa cierta tranquilidad, ya soy mayor y tengo impedimentos para caminar mas de 2 cuadras, y el querer saber algo de la cremacion me fue muy util pues tengo un amigo cuyas cenizas estan en una Iglesia, y este era un tema que me preocupaba por mi esposo y por mi, e incluso descubri gracias a esta publicacion la existencia de cinerarios en distintas iglesias y con sorpresa encontré que justamente la iglesia donde yo cantaba en misa en mi epoca de adolescente y alumna de conservatorio tiene cinerario, gracias por la creación y la información de esta pagina.

    ResponderEliminar
  2. Genial. Muy buena nota.

    ResponderEliminar
  3. Agrego un dato: la Parroquia San Bernardo en Gurruchaga 165 tiene cinerario.

    ResponderEliminar