Entre cervezas y bombachas gauchas






Lic. Tamara Le Gorlois


Durante la Guerra de la Triple Alianza, prestamistas y proveedores del ejército amasaron fortunas. Entre ellos, Otto Pedro Bemberg (industrial cervecero), Anacarsis Lanús (estanciero), y Ambrosio Plácido Lezica se convirtieron en fuertes capitalistas porteños que proveían a los ejércitos aliados de la Argentina, Brasil y Uruguay de víveres, armamento, ropa, yerba, alcohol y tabaco, entre otros artículos. Compraban a Europa y Estados Unidos grandes partidas de armas y vestimenta, "rezago militar" de la campaña de la Guerra Civil y de Crimea que se vendía a los gobiernos aliados.
En marzo de 1856, se había firmado el Tratado de Paz dando fin a la Guerra de Crimea que enfrentó a las fuerzas aliadas de Gran Bretaña, Francia, Cerdeña y el Imperio otomano contra Rusia.
Al año siguiente, siendo Justo José de Urquiza presidente de la Confederación Argentina, el representante diplomático francés ante el gobierno de Paraná, hizo saber que Francia estaba en condiciones de vender unos 100.000 pantalones que habían sido fabricados para el ejército turco y que tras la paz quedaron inutilizados en los depósitos. La forma de pago ofrecida, que era un trueque por productos, entusiasmó a Urquiza quien aceptó la oferta.
Las primeras bombachas gauchas que llegaron a Entre Ríos a fines de 1858, por ser de fabricación francesa, eran del color del uniforme de ese país: gris "ojo de perdiz", blanco sucio o isabelino.
La mercadería tuvo gran éxito: estos pantalones o “bombachas de gaucho” llegaron para reemplazar al chiripá de nuestros gauchos al mismo tiempo que la caída de Rosas le permitía a la Argentina entrar en un proceso de globalización económica.
En Entre Ríos muchas prendas fueron revendidas por comerciantes de origen árabe o turco, difundiéndose especialmente después del triunfo de Mitre en Pavón (1861). Muchos paisanos que traían productos del litoral a Buenos Aires vendían también "bombachas batarazas", y los ponchos que se compraban entonces en las pulperías eran de fabricación británica.
Tanto Pedro Luro en 1862, como luego Ricardo Güiraldes, importaron de Francia bombachas vascas, de donde también provino la alpargata.

Volviendo a la Guerra de la Triple Alianza, el gobierno de Buenos Aires adquirió en abril de 1865, cuando los paraguayos invadieron Corrientes, 14.000 fusiles, 7.000 carabinas, 11.000 sables y 9 cañones. Las armas eran sobrantes comprados sin mayor control de calidad a Europa, y un capitán del ejército argentino en campaña, Francisco Seeber (luego Intendente de Buenos Aires de 1889 a 1890, empresario de la construcción, y fundador del barrio porteño de Villa Urquiza), se quejaba de esta manera: "Los fusiles que nos han dado son de muy mala calidad. Son de fulminante, factura alemana para la exportación, y en muchos no revienta el fulminante al primer golpe de martillo. Cuando llueve se mojan los cartuchos que llevan nuestros soldados en sus defectuosas cananas. Nuestra artillería tiene defectos en su material y las espoletas no revientan...".
El tasajo previsto para alimentar las tropas era incomible; eventualmente se recurría a la fariña cocida y carne vacuna asada cuando se faenaba el ganado. Los proveedores habían instalado vivanderos con locales en los campamentos aliados de Concordia y Paso de la Patria de unos 50.000 hombres. Había almacenes, tiendas, billares, cafés, lupanares, teatro, consultorios médicos, dentistas, embalsamadores.... Todo se vendía a altos costos y los oficiales y soldados dejaban allí sus sueldos. El oportunismo y las acciones usurarias llegaron a comentarse en Buenos Aires. El diario “La Época”, vocero del partido radical de Hipólito Yrigoyen escribía:
“Durante la guerra del Paraguay nuestros soldados morían de hambre en las esteros, mientras afortunados proveedores, gentes de altas influencias amasaban millones. Aquellos abusos llegaron a tan escandaloso grado, que un enérgico movimiento de opinión exigió se investigasen las turbias proveedurías. Pero un providencial incendio consumió los archivos de cuentas de la guerra del Paraguay. Las llamas cancelaron toda deuda y borraron los restos de todo delito. El incendio salvó muchos nombres y muchas reputaciones, purificando muchas biografías.”
Al mismo tiempo, en Buenos Aires se formaba la Sociedad Anónima, integrada por Bartolomé Mitre, Anacarsis Lanús, Ambrosio Lezica, Cándido Galván (amigo de Mitre, gran estanciero y comerciante), Rufino de Elizalde (diputado provincial rosista, pasándose al bando unitario después de la batalla de Caseros; ministro de relaciones exteriores de los presidentes Mitre y Avellaneda; y fundador del Club del Progreso, del cual fue su presidente varias veces) y otros, para dedicarse a la actividad periodística con el flamante diario “La Nación”, fundado el 17 de septiembre de 1862 para adoctrinar la opinión pública durante la guerra del Paraguay.

Algunas reseñas biográficas

Otto Pedro Bemberg (Colonia, Alemania 1827- París, 1895), empresario, financista e industrial, inició el imperio económico y dinastía de la "Casa Bemberg" argentina. En 1852 fundó una empresa dedicada a la importación de telas y exportación de granos expandiéndose luego a otros rubros apoyado por la familia Ocampo, colonizadores y constructores de puentes, caminos y puentes, entre otros.
Siendo diplomático en París, en 1860 fundó la destilería Franco Argentina y en 1888 la Brasserie Argentine Societé Anonyme en Paris, conocida luego como la Cerveza Quilmes junto a su hijo Otto Sebastián Bemberg que se había especializado en la fabricación de cerveza en la Universidad Técnica de Múnich, y que en 1928 fundó la casa argentina (Fundación Argentina) en la ciudad universitaria de París.
En 1890 comenzó la producción y venta en la moderna destilería, con la marca que rescataba la antigua denominación indígena del lugar: Quilmes, tribu oriunda de Tucumán, forzada a emigrar a la Provincia de Buenos Aires.
Durante los gobiernos de Mitre y Avellaneda fomentó la colonización de la Provincia de Santa Fe.
Su hijo Otto Sebastián, consolidó el poderío económico de la familia incorporando otras marcas y destilerías cerveceras como Schlau y Palermo. Entre los descendientes se cuentan la directora de cine María Luisa Bemberg y su hijo, el empresario Carlos Miguens Bemberg.

Hipólito Anacarsis Lanús Fernández de Castro (1820-1888), nacido en Concepción del Uruguay (E. Ríos), fundó el partido de Lanús. Fue banquero, Segundo Jefe de Policía (1852), Diputado (1871), y uno de los fundadores del Diario La Nación, y de la Casa de la Moneda
Proveedor del Ejército en la Guerra del Paraguay, era socio de Ambrosio Lezica y Cándido Galván, con quienes tenía estancias en la provincia de Entre Ríos.
Anacarsis falleció en 1888 en Buenos Aires; sus restos descansan en la Capilla Santa Teresa de Jesús, construida por él en memoria de su madre Teresa, y por una promesa que habría hecho a Santa Teresa de Jesús.

Ambrosio Plácido de Lezica (1815-1881) adquirió, en 1846, el terreno de forma triangular donde actualmente se encuentra el Parque Rivadavia (Av. Rivadavia, Av. La Plata y la calle Rosario, en la Ciudad de Buenos Aires). Allí tuvo su quinta de inmejorable ubicación, con frente sobre el incipiente camino a San José de Flores y, a sus lados, se hallaban dos pulperías muy frecuentadas en la época: La de Martínez, al este y, la de Nicolás Vila, el oeste, conocida por su veleta con la silueta de un caballo, que luego daría nombre al barrio de Caballito.

4 comentarios:

  1. Me encanto. Gracias por tu continuo aporte a tus colegas y publico en general con tan brillantes articulos. Es un placer leer este blog.

    T:.A:.F:. de tu gran amigo M.S.

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  2. Excelente trabajo. La primera parte muestra la corrupción que siempre acompañó a nuestro maltratado país desde su creación. Mientras algunos de nuestros apellidos ilustres seguían haciendo gala de la rapiña, ochenta de cada cien varones paraguayos mayores de 12 años eran exterminados porque su país había cometido el supremo pecado de fabricar locomotoras con recursos propios y ponía en peligro el dominio comercial inglés en Sudamérica.

    Gracias Tamara, es un placer y un privilegio poder leer tus artículos.

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  3. muy bueno Tamara, que realices este trabajo sobre esa vergonzosa guerra ¿para cuando la parte II?

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  4. Excelente!! que placer leer este blog ! Siempre sorprende con buena informaciòn.

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