Grafitis y arte callejero, una movida que crece en los muros porteños

Cada barrio tiene su propio estilo. Y hay obras firmadas por los mejores artistas del mundo.

Un gato desconfiado. Un prócer inventado. Diego y Gardel. El David de Miguel Angel con pava y mate. Y un personaje deforme que podría haber salido de una película de Hayao Miyazaki, pero prefiere ser callejero. El arte sale al encuentro en plena ciudad. En los últimos meses, la cantidad de murales se multiplicó y se ven sobre paredes de todo tipo. Cada barrio tiene su estilo y muchas de las obras pertencen a los mejores artistas del grafiti y el arte callejero del mundo , que vinieron a pintar en la Ciudad, con artistas locales.

En Capital está prohibido pintar edificios públicos, pero sí se permite intervenir fachadas o muros con permiso de sus dueños. Además, las autoridades suelen ser tolerantes con las obras que embellecen un barrio. Y eso, sumado a que abundan las paredes y los espacios para “intervenir”, hace que la Ciudad sea un destino buscado por los artistas, incluso de otros países.

Como Grolou. Como Blu. “Muchos vienen a la Argentina sólo para pintar y se van. Grolou, que es francés y ahora vive en Quilmes, pintó muchas paredes en barrios diferentes. El italiano Blu, muy famoso, vino hace un par de años y volvió en diciembre 2009 para pintar y para hacer un corto –Muto– que fue un éxito en YouTube”. Cuenta Matt Fox-Tucker, autor, junto a Guilherme Zauith, del libro “Textura Dos, Buenos Aires Street Art”, que acaba de salir y revela claves del arte callejero porteño.

Fox-Tucker es un periodista inglés que vive en Argentina desde 2009; Zauith es brasileño, periodista y fotógrafo. Se conocieron el año pasado y salieron a explorar por más de seis meses los 48 barrios porteños. Y el resultado fue una guía ilustradísima.

Y así, Buenos Aires es otra. De golpe, llena de colores, de arte. Y de historias. Cuenta Matt que Grolou solía golpear la puerta de sus vecinos y pedirles permiso para pintar las paredes de sus casas. Muchas de sus intervenciones se pueden ver sobre todo en San Telmo, Barracas y Núñez.

En el libro, Grolou resulta clave para entender la movida muralista. Igual que Blu, que trabaja más sobre la denuncia y el impacto. Las obras de este italiano son gigantescas y se reparten entre Colegiales, Villa Urquiza, y La Boca.

Según cuenta Matt, menos suerte tuvo The London Police: inglés y también conocido en el mundo, vino en 2006, pintó y se fue, pero sus obras fueron tapadas . Igual que los esténciles del francés Blek Le Rat, conocido por pintar ratas en París en los años ochenta.

La lista de ilustres-ilustradores suma al holandés Bert Van Wijk (dejó su huella en la calle Godoy Cruz), al israelí Rami Meiri (pintó bajo la autopista 25 de Mayo, en San Cristóbal) y, por supuesto, a dos de los mejores argentinos: Gualicho y Lean Frizzera, que trabaja con murales, sobre todo, en Belgrano y Núñez.

“Pintar en Buenos Aires es buenísimo, te das cuenta que la gente tiene la cabeza más abierta”, dice Frizzera, conocido por sus murales de mujeres voluptuosas. Lean es reconocido por la calidad y la identidad de sus obras. La última se luce en los muros del Hospital Pirovano . “Tratamos de tener nuestra personalidad”, dice Lean, que busca diferenciarse de los que pintan copiando estilos o figuras. “No nos gusta el monigoteo que viene de afuera, este es un país con identidad”, dice Frizzera. Y reclama que eso se tiene que notar también en los artistas.

Fuente:
Por Romina Smith 18/12/10
http://www.clarin.com/ciudades/capital_federal/Grafitis-callejero-movida-crece-portenos_0_392361055.html

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