Collegia Fabrorum y el Templo de Vesta


Templo de Vesta en Roma, de Johann Zahnd (1874)
Lic. Tamara Le Gorlois 

Cuenta la historia que el piadoso y sabio Numa Pompilio –segundo rey de Roma después de Rómulo–, reformó en el año 700 a. C. el calendario dividiéndolo en doce meses lunares y organizó la corporación de artesanos en ocho oficios bajo el nombre de Collegia Fabrorum. En estos talleres iniciáticos, además de cultivar la ciencia y el trabajo manual, perfeccionaban la moral y el libre pensamiento.
Fueron ellos quienes construyeron el templo de Janus al pie del monte Argileto, y el templo de Vesta, donde las sacerdotisas (vestales) mantenían encendido el fuego, que además de su connotación simbólica-sagrada, cumplía una función social, ya que quien lo necesitaba, podía encender allí su tea para llevar fuego a su hogar.

“Con Numa reaparece el tipo lunar de sacerdote real etrusco-pelasgo, dirigido por el principio femenino, la Egeria, y con él se anuncia la escisión entre el poder real y el poder sacerdotal”. Julius Evola, “Revuelta contra el mundo moderno”.

El templo de las vestales inspiró innumerables cúpulas, como la del Capitolio, la del Congreso de la Nación, el templete en el zoológico de Buenos Aires, y muchos baldaquines de logias masónicas.

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