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Sabemos que el sistema linfático es un conjunto de vasos y ganglios donde células del sistema inmune actúan en procesos de protección y de limpieza y se conectan con el sistema circulatorio. Vemos esa red distribuida por todo el cuerpo humano, pero no en la cabeza, quedando muchos interrogantes al respecto, como que el cerebro no recibía la protección del sistema linfático.
Un grupo de
científicos liderados por la neurocientífica danesa Dra. Maiken Nedergaard, experimentaron
durante años en el centro médico de la Universidad de Rochester de los EE.UU. y
encontraron recientemente que, en el cerebro, el fluido que está entre las
entre las células, fluye de forma diferente. Lo llamaron sistema glinfático, ya
que está compuesto por células llamadas glías que en el cerebro en particular
que se llaman astrocitos.
Estas células,
los astrocitos, son células del sistema nervioso, pero no son neuronas, y están
conectadas a los vasos sanguíneos y conectadas entre sí. Forman una red de
tremenda eficiencia de flujo más localizado, más rápido, más fuerte y más profundo
de esos fluidos en el cerebro, haciendo una limpieza localizada.
Observando el
proceso, descubrieron que no se da durante el día; se da durante la noche, durante
el sueño profundo, cuando el cuerpo activa la homeóstasis.
Sabemos que ciertas
enfermedades como el alzhéimer se genera por depósitos de moléculas beta
amiloide fuera de las neuronas.
Cuando se acumulan,
favorecen la muerte de neuronas. Durante el día acumulamos algo de esas
moléculas, eso es normal, y el sistema glinfático lo limpia durante la noche.
También se estudió
en qué posición se favorece la limpieza (si durmiendo de costado, boca arriba o
boca abajo) y se comprobó que la limpieza es más eficiente cuando se duerme de
costado.
Es crucial tomarse en serio el descanso, sobre todo el buen dormir, tener ciclos de sueño saludables y completos, no solo en humanos sino en todos los seres vivos.
Tamara Le Gorlois
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