La imagen de San Martín

A pesar de que el Libertador era renuente a dejarse retratar, ya septuagenario su hija logró convencerlo de posar frente al célebre fotógrafo inglés Robert Jefferson Bingham, pionero de la fotografía sobre papel, quien acababa de instalarse en el número 58 de la Rue de La Rochefoucauld, en París.
José de San Martín debió permanecer inmóvil durante cuarenta segundos, tal como lo exigía la técnica. Así, Bingham obtuvo dos placas de doce por diez centímetros, a partir de las cuales realizó el único daguerrotipo que se conserva del Libertador. La imagen ha llegado hasta nosotros y hoy se encuentra preservada en el Museo Histórico Nacional. En ella se lo observa de medio cuerpo, con cabellos y bigote canos, levemente girado hacia la izquierda y con la mirada orientada en esa misma dirección.
La mano derecha reposa sobre el brazo del sillón, dejando ver el dedo índice extendido, mientras que la izquierda aparece introducida dentro de la abotonadura del levitón. Sin embargo, debido al efecto espejo propio del daguerrotipo, que invierte los laterales, en realidad el prócer tenía la mano derecha dentro del levitón y la izquierda apoyada sobre el sillón.





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