Historias de locura y muerte en la basílica de Saint-Denis

Enrique IV, expuesto frente a la basílica de Saint-Denis en 1793


Por la Lic. Tamara Le Gorlois

La basílica de Saint-Denis (al norte de París) no solo es la primera iglesia erigida en estilo gótico, sino que se convirtió en el prototipo de la teología de la Luz, doctrina sobre la cual se basó la construcción de todas las catedrales europeas entre los siglos XII y XIII.
A su valor histórico, arquitectónico y esotérico aportado por la masonería operativa, se le suma el hecho de ser la gran necrópolis real. Por este motivo sufrió el vandalismo y la profanación de sus tumbas durante la Revolución.

Efectivamente, para la festejar la toma de las Tullerías del 10 de agosto, el convencional Barère propuso en la sesión del 31 de julio de 1793, destruir las tumbas de los monarcas y arrojar a los exhumados a una fosa común (donde permanecieron hasta asumir el trono Luis XVIII –en el año 1817–, quien ordenó la restitución de los restos a la basílica de Saint-Denis, donde también fueron inhumados Luís XVI y María Antonieta).

En aquellos aciagos días de 1793, Dom Poirier, benedictino de la abadía de Saint-Denis, había sido nombrado “comisario político”, debiendo asistir a la exhumación de no pocas tumbas, de príncipes y reyes que se hallaban reducidos a polvo o en proceso de putrefacción. Solo Enrique IV, debido a la tanatopraxia (momificación) a la italiana que se le practicó, se encontró entonces en buen estado de conservación. Por ello fue usado a modo de trofeo y expuesto en la entrada de la basílica ante la mirada de todo transeúnte.
Luego sería decapitado y su testa hallada recién en 1919, pasando en 1955 a custodia de quien, ya anciano en el año 2008, delataría tener en su poder la cabeza del rey. Un estudio multidisciplinario de científicos corroboró su autenticidad, por lo que volvió a ser inhumada junto al cuerpo en la basílica.

Con la Revolución también fueron profanadas en la basílica de Saint-Denis las tumbas de Pipino el Breve (uno de los fundadores del linaje carolingio); Luis XIV (el “Rey Sol”), Felipe IV (Felipe el Hermoso –quien suprimió la Orden del Temple, persiguiendo y ejecutando a sus miembros–), Carlos V, Luis XIII, María de Médicis, Catalina de Médicis, Hugo el Grande (padre de Hugo Capeto), Felipe III e Isabel de Aragón, Ana de Austria, Felipe de Orleans (regente de Francia), Luis XV, Luisa de Saboya, Felipe V, Carlos IV, Constanza de Castilla (esposa de Luis VII), María Teresa de España, Gastón de Orleans (hijo de Enrique IV), Enrique de la Tour de Auvergne-Bouillon (Turenne), Enriqueta María de Francia (esposa de Carlos I de Inglaterra), Juana de Borbón, Carlos VI, Isabel de Baviera, Carlos VII, María de Anjou, Margarita de Francia (esposa de Enrique IV), Francisco II, Carlos VIII, Enrique II, Carlos IX, Enrique III, Luis XII, Ana de Bretaña, Juana II de Navarra (hija de Luis X), Luis X, Juan I, Carlos el Calvo, Dagoberto I, Nanthilde (esposa de Dagoberto I), Bertrand Du Guesclin, Bureau de la Rivière, Francisco I, Claudia de Francia, Pierre de Beaucaire (chambelán de Luis IX), Mathieu de Vendôme (abad de Saint-Denis), Felipe VI de Valois, Barbazan (chambelán de Carlos VII), Luis de Sancerre (condestable de Carlos VI), Suger, el abad Troon, Juan II, Margarita I de Borgoña (hija de Felipe V), y, sin agotar la lista, Luisa de Francia (hija de Luis XV, trasladada luego al convento de las carmelitas).
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1 comentario:

  1. Es la 1º vez que entro a tu Blog. . .el cual me parece estupendo. . .
    Imperdibles los temas. . . . .
    Me voy a permitir, no copiarlos, pero sí sacar temas que tratar en otro sentido. . . si me lo permitís. . . .
    Besotes y Gracias por tanta Cultura que nos regalás a diario . . . .

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