Alquileres por Internet

Airbnb.com, surgió creada por un trío de nerds tecnológicos: Brian Chesky, Nathan Blecharczyk y Joe Gebbia. En sólo tres años, la empresa se mudó a San Francisco, consiguió 120 millones de dólares de financiación y logró que hasta el actor Ashton Kutcher invirtiera en ella. Hoy tiene más de dos millones de viviendas en alquiler en los cinco continentes y 57 millones de usuarios conectados vía Facebook.

Airbnb ofrece hospedajes increíbles, desde un castillo en Escocia a US$ 2000 diarios hasta una habitación-lancha en un lago de la India a US$ 5 la noche. Funciona como una agencia de viajes online y le cobra al dueño una comisión del 15% sobre el total del alquiler. Los usuarios recomiendan las propiedades según sus experiencias. "No duerma aquí, el baño es un pantano, hay bichos en la cama y el tipo que vive arriba toca la batería hasta las 3 de la mañana", dice el testimonio sobre un piso en Londres al que seguramente no irá ningún miembro de la comunidad.

Sin embargo, Airbnb también tiene fisuras. En este caso, el dilema es cómo proteger al dueño de casa de inquilinos malintencionados. Hace unos meses, un usuario del sitio denunció que su casa en San Francisco fue hecha pedazos por un arrendatario temporal, que a su vez estaba registrado en la misma página y tenía muy buena reputación. A partir de ese incidente, Airbnb implementó un seguro de US$ 50.000 para propietarios en caso de daños (una cláusula novedosa para el sector) y un servicio de asistencia telefónica durante las 24 horas.

Cuidado con Mister Beach

Alejandra Hurtado vive en Buenos Aires, es profesora de educación física y en mayo último viajó con su marido y sus dos hijos a Nueva York. Cuando consultó entre conocidos cuál era la mejor forma de conseguir departamento por una semana en esa ciudad, le recomendaron Craiglist.org, sitio de intercambio de viviendas que funciona con éxito desde hace más de una década. "Ojo que siempre hay algún estafador dando vueltas", le avisaron.

Un tal Mister Beach publicó en Craiglist las fotos de un studio muy bonito, que en teoría quedaba en la calle 41 y la avenida 3. Alejandra vio el link y le consultó las condiciones del alquiler, a lo que el señor Beach le contestó que, para reservar, debía girarle 800 dólares por anticipado a su cuenta bancaria en Estados Unidos. "Lo llamé por teléfono y parecía muy simpático; incluso me ofreció pasarnos a buscar por el aeropuerto, sin costo", cuenta.

Aquella advertencia acerca de posibles estafadores parecía ahora una profecía: cuando la familia llegó a la terminal de JFK nadie la esperaba. Ni tampoco había departamento reservado ni Mister Beach en la 41 y la 3.

Gracias a una amiga argentina que le prestó un departamento por unos días, Alejandra logró pasar unas gloriosas vacaciones en Nueva York. Pero no pudo resistir la curiosidad de volver al supuesto edificio de Mister Beach. "No me diga nada. Usted es otra de las engañadas por Craiglist", le dijo el portero al verla llegar. Acto seguido, le mostró una pila de mails y faxes de otras víctimas. "Y siguen llegando de a montones; este tipo se debe estar haciendo millonario", bromeó.

Publicado por José Totah

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1408438-alquileres-por-internet-cuidado-con-mister-beach

http://actualizacionesturismo.blogspot.com/2011/09/alquileres-por-internet-cuidado-con.html#more

25 de septiembre de 2011

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